LA PSICOLOGÍA Y EL TALENTO DEPORTIVO. DE LA BASE AL ALTO RENDIMIENTO EN SITUACIONES DE ESTRÉS


deporte_mini2Autor: Javier González Penedo  (MBA Deporte Universidad de Vigo)

No es suficiente nacer con el talento hacia la práctica deportiva o hacia un deporte en cuestión. Es necesario nacer con una mente preparada para que el talento pueda ser a posteriori trabajado. Una mente para escuchar y obedecer, una mente para dejarse ayudar, una mente para querer mejorar, una mente para motivarse más y más. Y es que la más grande victoria es la de aquella persona que, independientemente de la eventual brillantez de sus resultados, se considera eternamente un aprendiz.

-¿Qué es lo que más desea para su hijo? – ¿Lo que más le deseo? Pues éxito personal y profesional. Que le vaya bien. Que sea feliz.

Muchos padres ante esta pregunta muy probablemente esto fuese lo que respondiesen. Como referencia la psicóloga Silvia Álava en “Queremos hijos felices”, pequeños valores como la humildad, el compromiso, la gratitud, la honestidad o el esfuerzo se erigen de vital trascendencia para que cualquier niño o niña pueda alcanzar la tan preciada felicidad. Establecer normas, predicar con el ejemplo o no caer en la sobreprotección son medios básicos para a ella poder llegar.

Aunque pueda parecer sumamente sencillo identificar un joven talento y predecir que va a llegar a lo más alto en su deporte, no lo es. Se trata de un camino largo y lleno de dificultades de todo tipo. Un niño talentoso posee habilidades innatas para el deporte por encima de la población de sus similares en edad. Por un lado, el genotipo condiciona el potencial de rendimiento. Por otro, la experiencia y aprendizaje derivado del apoyo de padres y familiares, unos buenos entrenadores y un entrenamiento planificado en condiciones adecuadas, repercuten indefectiblemente en el posible éxito. Genes y aspectos contextuales caracterizan el nacimiento y el desarrollo del talento deportivo. Y es que en el ámbito del deporte, según López Bedoya, una persona con talento es aquella que por su capacidad de asimilación y rendimiento destaca en una edad temprana en una especialidad deportiva determinada.

A un niño, al igual que se le inculca el hábito deportivo o se le enseña a hablar, a obedecer, a distinguir entre lo que es bueno y lo que es malo, también se le puede inculcar y enseñar la voluntad. La voluntad no es innata, la voluntad se educa, y la mejor etapa es en la infancia, pues después de los catorce años es muy difícil implantar hábitos y más difícil aún cambiarlos. Si el niño es el centro de atención o tiene una vida muy fácil y despreocupada, es mucho más complicado proporcionarle una correcta educación. Que el niño sea feliz no implica que haga lo que le dé la gana. La obediencia y la disciplina allanan mucho la tarea.

En definitiva, en la base hay que pensar en el trato personal, en tomarse en serio el trabajo, en estar acompañados de gente que no solo piensa en el dinero. Se trata de elogiar cuando se hacen las cosas bien, de desarrollar expectativas realistas, de recompensar el esfuerzo y la técnica correcta tanto como el resultado. Se trata de disfrutar, de pasarlo bien, de no tener miedo a adquirir nuevas destrezas. Hay que sentirse a gusto y amar lo que se hace desde el más temprano comienzo.

La psicóloga deportiva Maya Bischoff Penas define la psicología deportiva como el estudio científico de las personas y su conducta en el contexto del deporte. El cuerpo no se puede separar de la mente y ésta desempeña un papel primordial en el rendimiento deportivo. La preparación mental, como complemento de la preparación física, técnica y táctica, debe formar parte del entrenamiento y ser un plus que permita alcanzar el objetivo previamente fijado.

Durante el desarrollo del deportista la tentación de caer en la práctica dopante siempre estará presente. En términos generales, tal y como apunta Enrique Cantón Chirivella, profesor titular de psicología de la Universidad de Valencia, se recurre al dopaje por dos razones básicas: mejorar el rendimiento y mantener controlados los estados emocionales indeseados (ansiedad, miedo, desanimo, etc.). Es necesario educar, formar y asesorar al deportista y a su entorno. No se trata solamente de incumplir unas reglas con todo lo que ética y legalmente esto conlleva, es que simplemente no merece la pena jugarse la salud por buscar un resultado que puede no llegar cuando en cambio la enfermedad futura sí lo hará.

La atmósfera competitiva traslada al deportista a una situación que es imposible de repetir o simular en los entrenamientos. Es ahí cuando se enfrenta a un oponente y experimenta niveles de tensión que pueden ocasionar respuestas inapropiadas y emociones tales como enojo, temor, ansiedad y frustración.

Muchas veces se escucha que la diferencia entre el éxito y el fracaso reside en creérselo, reside tanto en uno no tener miedo como en intentar que sea el otro quien sí lo perciba. Un colapso emocional. Una asfixia mental. Crear presión es una de las mejores estrategias hacia la victoria. Si no se es mentalmente muy fuerte se acaba cometiendo un error a raíz del desquicie que provoca estar constantemente bajo presión. Es fundamental disponer de una estrategia, pero más importante aún es reevaluarla continuamente y adaptarse a las necesidades del contexto en cuestión. El talento por sí mismo no basta. Sin la parte psicológica no se llega a lado alguno, las ganas de ganar y el no rendirse jamás son aspectos de vital trascendencia.

A pesar de que la mente de un deportista profesional está más capacitada para mantener la concentración, José María Buceta, psicólogo deportivo y entrenador de baloncesto, tiene claro que rendir a alto nivel en los momentos de mayor tensión es algo al alcance de unos pocos privilegiados. Todo el mundo tiene dudas en instantes puntuales, la clave está en controlar los nervios y competir con determinación en los momentos importantes de presión. Únicamente los mejores son capaces de asumir la situación estresante como una oportunidad y no como una amenaza. Serán los mejores quienes se comprometan y no eviten la dificultad. La cumbre está reservada para los que controlen la situación comprometida consiguiendo hacer lo que mejor saben hacer amparándose en sus experiencias pasadas, tanto de éxito como de fracaso.

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Autor: MBA Deporte

MBA impartido en la Facultad de Ciencias Empresariales y Turismo del Campus de Ourense. Único programa oficial de posgrado sobre esta temática en Galicia y uno de los pocos en España. Incluído en el Top20 del Ranking Mundial de Masters en Sport Management elaborado por Sport Business International.

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