LIDERAZGO Y DEPORTE

Autoras: Tania Álvarez Conde (Grado en Educación Social) & Cristina Alonso Teixeira (MBA Deporte Universidade de Vigo).

Desde un pequeño grupo de amigos/as, pasando por un grupo de trabajo y hasta el actual equipo Campeón de Europa necesitan de alguien que marque el camino, aliente al equipo, coja las riendas cuando las cosas van mal, levante la moral a sus compañeros/as, imponga su autoridad, etc. Necesitan, por tanto, tener un/a líder.

El liderazgo es un término ligado a conceptos diversos y con connotaciones dependientes de la perspectiva de cada individuo que se detiene a analizar el concepto en sí. Relacionado (el liderazgo) con términos como el poder, la influencia, la autoridad e incluso la personalidad es una figura la del líder causante de un efecto sobre otros sujetos (Canto, 1994).

¿Qué es en realidad el liderazgo? Es el proceso de la conducta que permite generar una influencia en los individuos y grupos llevándolos hacia metas y objetivos establecidos (Barrow, 1977). Poco más de una década después, Bass (1990) citado por Hernández y Canto (2005) define el liderazgo como una interacción de varios individuos que, implica la estructuración o reestructuración de la situación y, de las percepciones y expectativas de los miembros del grupo. Dicho de otro modo, los/as líderes son agentes de cambio que incentivan o modifican la motivación y competencias del grupo al que pertenecen.

¿Qué ocurre en el deporte y cómo influye la presencia o no de líderes en deportes de equipo? Antes de nada es necesario matizar que la figura del líder puede darse también en deportistas individuales que en ciertas circunstancias, como por ejemplo en dobles de tenis, pueden implementar ciertas cualidades de un líder que solo se desarrollan cuando está dentro de un colectivo. Si bien es cierto que existen ciertas conductas de un/a buen/a líder como la motivación, que se pueden llevar a cabo con diversas técnicas en el o la propia líder: por ejemplo, la automotivación.

Si nos centrarnos en el liderazgo deportivo encontramos autores como Molina (2014) que catalogan el liderazgo, deportivo, como una habilidad técnica desarrollada por un individuo cuya finalidad es la mejora continuada de aspectos grupales. Esto se produce a través del desarrollo de un proceso dinámico e interpersonal (entre entrenadores/as y atletas o entre un/a jugador/a cuyo rol es ser líder y los demás).

En la mayoría de los deportes de competición el vínculo entre el o la entrenadora y los/as deportistas que, implica una relación estrecha e intensa que se considera elemental para alcanzar mejores resultados deportivos. Esta relación también se produce, con diferentes grados de intensidad entre jugadores/as de una misma plantilla (Ruiz, 2006). No obstante, los grupos deportivos cuentan con dos tipos de liderazgos según Carron (1988) citado por Hernández y Canto (2005) los/as líderes formales y el llamado liderazgo informal (Tabla 1). Hay que tener en cuenta que puede darse perfectamente que un sujeto en una época se situé como líder formal y posteriormente pase a un plano informal y viceversa.

Tabla 1. Tipos de líder.

Tipo de líder Descripción Ejemplos
Formal Personas reconocidas en su ámbito que tienen responsabilidades respecto a su grupo tales como los/as entrenadores/as y capitanes/as. En su época Raúl González en el Real Madrid. Su sucesor Iker Casillas que sin ser un líder nato en cuanto a características definitorias del mismo se englobaría en esta categoría.

En el caso de entrenadores ejemplo de ello son Zidane, Guardiola, o Diego Simeone y su actual papel en el Atlético de Madrid CF. En el caso del futbol español femenino destacan: Laura Torvisco y Milagros Martinez en cuanto a entrenadoras y como capitanas: Vero Boquete en futbol, Laia Palau en Baloncesto, en su momento Andrea Fuentes en natación y Iraia Iturregui en su época de jugadora en el Atlhetic.

Otros ejemplos: Michael Jordán, Bufón en la Juventus, Felipe Reyes, etc…

Informal Sujetos considerados como muy influyentes por los individuos miembros de la agrupación, independientemente de si se trata o no del capitán del equipo Sin lugar a dudas este tipo de líder es aquel que aunque no tenga un respaldo “cargo” por ejemplo de capitán influye de manera directa en el grupo. En la época de Xavi Hernández como capitán del FC Barcelona, Messi ejercía de líder sin tener un papel de capitán en el conjunto azulgrana; misma situación en la era Mourinho en el Real Madrid CF con C. Ronaldo. Otros ejemplos de este tipo de liderazgo son Antoine Griezman, Pau Gasol en su paso por los Lakers o Rafa Nadal en la Copa Davis. En la época de la mencionada Andrea Fuentes en natación como capitana en el equipo de sincronizada también Gemma Mengual tenía un fuerte papel en el grupo aunque no la respaldase la capitanía.

Fuente: elaboración propia a partir de Hernández & Canto (2005).

Por ende, un/a líder no debe crear sujetos subordinados, sino, sentir una vocación de liderazgo disfrutando de un equipo de seguidores que se consiguen a través de una variedad de técnicas que se pueden alterar según diferentes aspectos influyentes como los factores situacionales y factores personales. Todos ellos pueden condicionar fuertemente el comportamiento de cualquier líder (Chelladurai, 1990; citado por Ruiz, 2006).

Decir que el liderazgo no es una parte esencial en la estructura de un equipo deportivo es algo sumamente falso, ya que es determinante en la efectividad del grupo y, por ello, en el triunfo y la victoria (Hernández y Canto, 2005). Esto hace que la influencia de un/a líder se vea reflejada, obviamente debido a su carácter inmaterial es difícil de cuantificar, en el carácter del equipo en el campo y consecuentemente en el resultado del equipo. Este, el resultado del equipo si es positivo crea un refuerzo anímico y de estado general que genera un clima distendido que a su vez vuelve influir en el estado del equipo. Las victorias se traducen en más afición, a más afición más ingresos, a más ingresos más inversión, a más inversión más talento, a más talento más posibilidades de generar victorias (Rodríguez, 2012).

En definitiva, un buen liderazgo puede ser la pieza inicial y complementaria para que un equipo vaya por la buena senda deportiva y económica. Dicho de otro modo, se debe tener en cuenta el enfoque socio métrico del equipo con el objetivo de mejorar las interrelaciones de los propios individuos del colectivo obteniendo información sobre los tipos de relaciones de los propios sujetos. Sin embargo, son muchos los/as profesionales del ámbito social que afirman que está podría ser una de las materias más importantes para el rendimiento de un equipo deportivo (Casales, González & Caballero, 2013; Hernández & Canto, 2005).

La relación entre el liderazgo y el rendimiento del equipo está sujeta al comportamiento del sujeto por sí solo, a la relación entre el grupo y del grupo con el primero. Si uno/a buen/a líder conlleva un buen rendimiento este se traducirá en un posible aumento porcentual de victorias que finalmente generara mayor recursos económicos derivados del espectáculo deportivo.

Bibliografía:

Barrow, J. C. (1977). The variables of leadership: A review and conceptual framework. Academy of Management Review, 2(2), 231-251. Doi: 10.5465/AMR.1977.4409046

Canto, J.M. (1994). Psicología social e influencia. Estrategias del poder y procesos de cambio. Málaga, España: Aljibe.

Casales, J. C., González, E. & Caballero, A. (2013). Estilos de Dirección, Liderazgo, Procesos Grupales y resultados competitivos en equipos de fútbol Sala. La Habana, Cuba: Universidad de la Habana.

Hernández, A. & Canto, J. (2005). El liderazgo en los grupos deportivos. En A. Hernández. (Ed.), Psicología del Deporte (Vol. I)- Fundamentos 2 (pp. 6-28). Buenos Aires, Argentina: Editorial Wanceulen, S.L.

Molina, V.A. (2014). Estilos de liderazgo en equipos de fútbol juveniles (16- 18 años) de la provincia de Granada y su relación con los climas motivacionales generados por los entrenadores. (Tesis doctoral).Universidad de Granada. Granada, España. Recuperado de http://hdl.handle.net/10481/34694

Rodríguez, P. (2012). La economía del deporte. Estudios de economía aplicada, 30 (2),  1-23.

Ruiz, R. (2006). Diferencias de liderazgo en entrenadores de judo a nivel competitivo. Cuadernos de Psicología del Deporte, 6(2), 21-38.

LA PSICOLOGÍA Y EL TALENTO DEPORTIVO. DE LA BASE AL ALTO RENDIMIENTO EN SITUACIONES DE ESTRÉS

deporte_mini2Autor: Javier González Penedo  (MBA Deporte Universidad de Vigo)

No es suficiente nacer con el talento hacia la práctica deportiva o hacia un deporte en cuestión. Es necesario nacer con una mente preparada para que el talento pueda ser a posteriori trabajado. Una mente para escuchar y obedecer, una mente para dejarse ayudar, una mente para querer mejorar, una mente para motivarse más y más. Y es que la más grande victoria es la de aquella persona que, independientemente de la eventual brillantez de sus resultados, se considera eternamente un aprendiz.

-¿Qué es lo que más desea para su hijo? – ¿Lo que más le deseo? Pues éxito personal y profesional. Que le vaya bien. Que sea feliz.

Muchos padres ante esta pregunta muy probablemente esto fuese lo que respondiesen. Como referencia la psicóloga Silvia Álava en “Queremos hijos felices”, pequeños valores como la humildad, el compromiso, la gratitud, la honestidad o el esfuerzo se erigen de vital trascendencia para que cualquier niño o niña pueda alcanzar la tan preciada felicidad. Establecer normas, predicar con el ejemplo o no caer en la sobreprotección son medios básicos para a ella poder llegar.

Aunque pueda parecer sumamente sencillo identificar un joven talento y predecir que va a llegar a lo más alto en su deporte, no lo es. Se trata de un camino largo y lleno de dificultades de todo tipo. Un niño talentoso posee habilidades innatas para el deporte por encima de la población de sus similares en edad. Por un lado, el genotipo condiciona el potencial de rendimiento. Por otro, la experiencia y aprendizaje derivado del apoyo de padres y familiares, unos buenos entrenadores y un entrenamiento planificado en condiciones adecuadas, repercuten indefectiblemente en el posible éxito. Genes y aspectos contextuales caracterizan el nacimiento y el desarrollo del talento deportivo. Y es que en el ámbito del deporte, según López Bedoya, una persona con talento es aquella que por su capacidad de asimilación y rendimiento destaca en una edad temprana en una especialidad deportiva determinada.

A un niño, al igual que se le inculca el hábito deportivo o se le enseña a hablar, a obedecer, a distinguir entre lo que es bueno y lo que es malo, también se le puede inculcar y enseñar la voluntad. La voluntad no es innata, la voluntad se educa, y la mejor etapa es en la infancia, pues después de los catorce años es muy difícil implantar hábitos y más difícil aún cambiarlos. Si el niño es el centro de atención o tiene una vida muy fácil y despreocupada, es mucho más complicado proporcionarle una correcta educación. Que el niño sea feliz no implica que haga lo que le dé la gana. La obediencia y la disciplina allanan mucho la tarea.

En definitiva, en la base hay que pensar en el trato personal, en tomarse en serio el trabajo, en estar acompañados de gente que no solo piensa en el dinero. Se trata de elogiar cuando se hacen las cosas bien, de desarrollar expectativas realistas, de recompensar el esfuerzo y la técnica correcta tanto como el resultado. Se trata de disfrutar, de pasarlo bien, de no tener miedo a adquirir nuevas destrezas. Hay que sentirse a gusto y amar lo que se hace desde el más temprano comienzo.

La psicóloga deportiva Maya Bischoff Penas define la psicología deportiva como el estudio científico de las personas y su conducta en el contexto del deporte. El cuerpo no se puede separar de la mente y ésta desempeña un papel primordial en el rendimiento deportivo. La preparación mental, como complemento de la preparación física, técnica y táctica, debe formar parte del entrenamiento y ser un plus que permita alcanzar el objetivo previamente fijado.

Durante el desarrollo del deportista la tentación de caer en la práctica dopante siempre estará presente. En términos generales, tal y como apunta Enrique Cantón Chirivella, profesor titular de psicología de la Universidad de Valencia, se recurre al dopaje por dos razones básicas: mejorar el rendimiento y mantener controlados los estados emocionales indeseados (ansiedad, miedo, desanimo, etc.). Es necesario educar, formar y asesorar al deportista y a su entorno. No se trata solamente de incumplir unas reglas con todo lo que ética y legalmente esto conlleva, es que simplemente no merece la pena jugarse la salud por buscar un resultado que puede no llegar cuando en cambio la enfermedad futura sí lo hará.

La atmósfera competitiva traslada al deportista a una situación que es imposible de repetir o simular en los entrenamientos. Es ahí cuando se enfrenta a un oponente y experimenta niveles de tensión que pueden ocasionar respuestas inapropiadas y emociones tales como enojo, temor, ansiedad y frustración.

Muchas veces se escucha que la diferencia entre el éxito y el fracaso reside en creérselo, reside tanto en uno no tener miedo como en intentar que sea el otro quien sí lo perciba. Un colapso emocional. Una asfixia mental. Crear presión es una de las mejores estrategias hacia la victoria. Si no se es mentalmente muy fuerte se acaba cometiendo un error a raíz del desquicie que provoca estar constantemente bajo presión. Es fundamental disponer de una estrategia, pero más importante aún es reevaluarla continuamente y adaptarse a las necesidades del contexto en cuestión. El talento por sí mismo no basta. Sin la parte psicológica no se llega a lado alguno, las ganas de ganar y el no rendirse jamás son aspectos de vital trascendencia.

A pesar de que la mente de un deportista profesional está más capacitada para mantener la concentración, José María Buceta, psicólogo deportivo y entrenador de baloncesto, tiene claro que rendir a alto nivel en los momentos de mayor tensión es algo al alcance de unos pocos privilegiados. Todo el mundo tiene dudas en instantes puntuales, la clave está en controlar los nervios y competir con determinación en los momentos importantes de presión. Únicamente los mejores son capaces de asumir la situación estresante como una oportunidad y no como una amenaza. Serán los mejores quienes se comprometan y no eviten la dificultad. La cumbre está reservada para los que controlen la situación comprometida consiguiendo hacer lo que mejor saben hacer amparándose en sus experiencias pasadas, tanto de éxito como de fracaso.