Una reflexión más sobre la Agenda 2020 y los JJOO

Autor: Cristina Alonso Teixeira (MBA Deporte Universidade de Vigo)

Las dimensiones que actualmente han tomado los JJOO, en todas las direcciones, hace que sea necesario profundizar en variables diversas del panorama social, político y económico que se interrelacionan con lo estrictamente deportivo de este evento. Para desarrollar de forma breve y ordenada el razonamiento voy a estructurar este comentario por partes: introducción, austeridad, subsedes, modalidades deportivas y conclusión.

Las empresas deportivas necesitan de otras empresas para producir su producto u output, ya que es un bien peculiar. El potencial del producto deportivo (en este caso los JJOO) es infinito, incluso para las empresas anexas que se benefician de él. Esto lo sabe el COI y lo utiliza para beneficiar sus intereses. En la actualidad son pocas las organizaciones que tienen el poder de llevar su producto de un lugar a otro. El Comité Olímpico Internacional tiene el monopolio de los JJOO que generan millones de beneficios de forma directa e indirecta, además de ello posee la potestad de elegir la ubicación donde se va desarrollar el evento deportivo. Esto, sin duda alguna, le confiere un poder que ninguna otra empresa deportiva posee.

Teniendo en cuenta el artículo sobre el que nos basamos y la Agenda 2020 podemos pensar que la candidatura de una futurible ciudad olímpica vendrá financiada por el sector público (principal promotor de deporte e general) más la aportación del COI. Actualmente es indudable que la moderación económica debe primar en cualquier contexto y más en aquellos en los que no repercute directamente en el producto final. Es decir, una candidatura fallida a los JJOO no puede costar millones, porque ni tienes el producto asegurado ni la vas a recuperar, por lo menos a corto plazo. Esto le sucedió a Madrid en las últimas dos candidaturas a las que se presentó, donde se invirtieron a fondo perdido más de 25 millones de €. La capital española en las últimas dos candidaturas no salió elegida y permitirme decir que coincido plenamente con el artículo que nos atañe. El motivo de la desestimación de la candidatura fue la austeridad planteada por los españoles frente a la “exoticidad” de Japón. Sabiendo que lo que inclino la balanza fue el derroche y la pompa de los japoneses ¿os creéis que la austeridad es un objetivo para el COI?

Por otro lado está la problemática de la visión (licita o no) de los JJOO como un negocio cuando en la idea original de Pierre de Coubertin ni siquiera aparecía esa connotación. Yo me pregunto ¿hasta qué punto deben ser los JJOO un negocio? Rentabilidad si pero, ¿a qué precio? Al de dejar a personas sin hogar, el de hacer nuevas villas, estadios, circuitos… cuando hay un alto porcentaje de gente en el país por debajo del umbral de la pobreza. Sí señores/as, esto está sucediendo y el ejemplo más reciente son los juegos de Brasil. Ahora se plantean como objetivo la austeridad tanto en las candidaturas como en el propio evento, un poco irreal ¿no?

Otra de las cuestiones planteadas en la Agenda 2020 y reflejada en el artículo es la posibilidad de establecer subsedes en otros países. La idea de diversificar el producto en sí no está mal si se considera que el objetivo es hacer llegar los beneficios a más territorios y por tanto, redistribuir los costes. Pero también se puede ver desde la óptica de conseguir en general más beneficio. Particularmente, se me hace raro que le “den” los JJOO a Madrid y las subsedes estén en Gibraltar, Andorra o Lisboa. En este caso creo que la balanza se inclina de manera estrepitosa hacia el lado puramente económico dejando lo deportivo en un segundo plano.

Es muy importante tener en cuenta el papel que juegan las federaciones internacionales, así como la pirámide territorial descendente en la planificación y desarrollo de los JJOO. A estas entidades privadas, con funciones públicas, les interesa que se incluyan más modalidades deportivas para obtener mayor peso en la parte alta de la pirámide. Querría incluir un “agente” importante en esta reflexión: el aficionado. Con más modalidades deportivas (pensemos en deportes como el rugby o el surf) más aficionados que quieren tu producto, es decir aumentas la cuota de mercado. A más cuota de mercado, más entrada de dinero por la vía tradicional SSSL pero también por el modelo contemporáneo MCMMG. En definitiva más beneficios.

La sociedad actual ya tiene interiorizado que las decisiones de grandes eventos y elección de sedes están relacionadas con la economía y con la diplomacia. Por tanto, el interés deportivo pasa a un segundo plano. Desde el punto de vista del aficionado como grupo de interés es necesario mantener una imagen de adaptación constante al entorno y puede que sea lo que se intenta desde el COI, pero es necesario que las ideas y propuestas se confirmen con hechos.

 

Bibliografía:

COI. Agenda 2020. Recuperado de: https://www.google.es/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&source=web&cd=2&ved=0ahUKEwjKgtfP8JHQAhWDVRoKHbtjDd4QFggkMAE&url=http%3A%2F%2Fwww.estudiosolimpicos.es%2Findex.php%2Fcomponent%2Fphocadownload%2Fcategory%2F1-descargas%3Fdownload%3D12%3Ala-agenda-2020-el-exito-la-mejor-razon-para-el-cambio&usg=AFQjCNGOYRwpC_BcQYOYN8GEjP5Dp6CvwA&sig2=1bshHIGI2tWSaPnvQdXDmQ&cad=rja

  • Articulo al que se hace referencia en el texto:

Sánchez, P. (2015). Economía, política y algo de deporte: pongamos que hablo del COI.  Recuperado de: https://mbadeporte.wordpress.com/2015/01/23/economia-politica-y-algo-de-deporte-pongamos-que-hablo-del-coi/

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RIESGO OLÍMPICO

Autor: Antonio González (MBA Deporte)

atletas al limite “Alcanzar el éxito, ganar dinero, El incentivo económico se ha vuelto tan grande que los jugadores están dispuestos a correr riesgos con su salud puesto que sus sueldos varían en función del éxito o del fracaso” así resume el guionista del documental “Atletas al límite: el reverso de la medalla” lo que está pasando en estos momentos con los deportistas.

¿Han estado los estados dispuestos a correr riesgos financieros con tal de organizar unos JJOO?

Está claro que el COI sale beneficiado con la organización de los juegos al obtener los mejores servicios del mejor postor, mediante un proceso de selección por la organización de un producto enlatado, donde la ciudad elegida pasa a ser una especie de franquiciado del propietario del evento. No  hablo sólo de lo estrictamente deportivo, la ejecución de las obras también es una parte jugosa y existen muchos intereses a su alrededor que pesan y mucho en las decisiones como se ha podido ver en la última elección de Tokyo como sede para 2020 ante Madrid, que se basaba en no tener que hacer apenas gasto en infraestructuras.

Que los países organizadores quieran parte del pastel y que no se conformen con los beneficios obtenidos de la venta de su imagen por el mundo parece más que razonable, aunque esta imagen también puede ser negativa, dentro y fuera de sus fronteras, como le está ocurriendo a Brasil debido a que  en el país arrastra una profunda crisis económica acompañada de pobreza, inflación y crimen. Por ello puede ser que este dejando de ser interesante y goloso para los países organizar los JJ.OO. Se intuye que para que el país organizador obtenga beneficio, o que este sea mayor, hay dos opciones: abaratar el coste de su organización o que el propietario del evento reduzca beneficios, y con las medidas adoptadas a corto plazo el COI parece no estar dispuesto a asumir una reducción de su botín, aunque en la agenda 2020 hable de austeridad.

Lo que si está claro es que la población alemana ante la crisis económica que nos toca vivir ha desestimado invertir 12.000 M€ para ser sede de los JJ.OO de 2024, y antes otra ciudad alemana había dado la espalda a ser sede de los JJ.OO. de invierno en 2022. ¿Serán los alemanes los primeros en ajustar los beneficios del COI y acelerar la implantación de la agenda 2020?, recordemos que el COI cuenta con un presidente alemán,  Thomas Bach elegido en Buenos Aires 3 días después de la elección de Tokyo como sede olímpica para 2020, lo que parecía iba a ser una decisión de sede con gran cantidad de apoyos se está complicando y colocando en riesgo al único de los tres vértices que no lo estaba, el COI. Eso sí, cada uno por motivos diferentes.

Fuentes:

http://www.lagranepoca.com/archivo/31930-nadie-juzgara-brasil-si-renuncia-olimpiadas.html

http://vozpopuli.com/actualidad/31284-el-coste-de-los-tres-fracasos-olimpicos-de-madrid-iguala-la-inversion-realizada-en-los-juegos-de-londres

http://www.elconfidencial.com/economia/2013-09-09/madrid-entierra-8-000-millones-de-euros-en-su-empeno-por-albergar-los-juegos_25668/

http://www.marketingdeportivomd.com/2015/12/hamburgo-renuncia-su-candidatura-los.html

http://www.elperiodico.com/es/noticias/deportes/hamburgo-rechaza-referendum-candidatura-juegos-olimpicos-2024-4712430

http://deportes.elpais.com/deportes/2015/09/16/actualidad/1442395700_926370.html

https://www.youtube.com/watch?v=JJCrxgCJ0JQ

 

PROBLEMAS EN LA FINANCIACIÓN DE LOS JUEGOS OLÍMPICOS DE RIO 2016

Autor: Miguel Ares Criado (MBA Deporte)

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Es de sobra conocido que las economías siguen una trayectoria cíclica y que decisiones estratégicas tomadas en períodos de auge para provocar un mayor crecimiento, pueden ser las causantes en el corto-medio plazo de recesiones más agudas y de difícil solución. Cuando en 2009 se concedió la organización de los Juegos a Rio en Brasil, la evolución de esa economía “emergente” causaba admiración. El futuro se antojaba prometedor con dos eventos, Mundiales y Juegos, que reforzarían sus dinámicas de crecimiento y serían un escaparate grandioso hacia el mundo.

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Casi siete años después y a pocos meses de la inauguración de los Juegos, los datos macroeconómicos de Brasil no pueden ser más preocupantes. El PIB está cayendo, con una sensible desaceleración en el consumo privado y la inversión, los desajustes en el sector público y exterior se incrementan, un sistema financiero muy peculiar afronta una dura crisis, la inflación se ha disparado, el tipo de cambio del real se ha resentido y la tasa de paro se ha acelerado en un mercado de trabajo que muestra más desigualdad y marginalidad. Además, con la desaceleración han aflorado problemas muy graves que debilitan aún más a la economía: corrupción, crisis política y de los políticos, ineficiencias en la ejecución y gestión de infraestructuras y servicios así como una excesiva burocracia, parecen haber creado la tormenta perfecta.

Con este panorama económico a estas alturas ya no podemos hacernos la pregunta, ¿puede permitirse Brasil realizar los Juegos? A pocos meses de su inicio se está en un camino de no retorno y no cabe duda que los Juegos se van a celebrar si bien en el actual contexto no parece que las expectativas aguardadas inicialmente se vayan a cumplir. Las cuentas no cuadran debido a que las previsiones de ingresos por entradas no contaban con la dureza de la crisis y la financiación público-privada no alcanza a lo aguardado.

El gran problema se presenta con las administraciones públicas, que han de destinar recursos a gastos de infraestructuras que podrían considerarse suntuarios, ante los enormes conflictos sociales existentes, si bien con una hipotética probabilidad de retornos por los previsibles efectos multiplicadores que suponen la transformación y modernización de la ciudad. Tampoco es una cuestión menor la posición de la financiación privada, en la que además de los fondos disponibles por el comité, la mercadotécnica no parece que haya sido muy eficaz y los sponsors prefieren, mejor que facilitar fondos, la aportación en especias, para que así el mundo pueda conocer sus productos.

En este contexto sólo cabe asumir que se han de realizar ajustes, prescindiendo de lo superfluo y, con una gestión eficaz, manteniendo el gasto, que parece que como mínimo ha de recortarse un 10%, en aspectos básicos que contribuyan al logro de los objetivos fundamentales, tales como la correcta celebración de las competiciones, una adecuada puesta a punto de las instalaciones o intentar dejar un “legado” aprovechable una vez finalizados los juegos. No obstante, conociendo a la naturaleza humana, persistirá la tentación de gastar lo que no se tiene para intentar deslumbrar al mundo.

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Referencias:

CNN Expansión (2015). Río de Janeiro, en estado de emergencia por deuda en salud. Recuperado de : http://m.cnnexpansion.com/economia/2015/12/23/rio-de-janeiro-en-estado-de-emergencia-por-deuda-en-salud.

Collado Comes, J.J. (2012). Impacto socioeconómico de los grandes eventos. El caso de Brasil (tesina de especialidad).  Escola Tècnica Superior d´Enginyers de Camins, Canals i Ports de Barcelona. Universidat Politècnica de Catalunya.

Diario Marca (2015). Brasil inicia su año olímpico cercado por la crisis política y económica. Recuperado de: http://www.marca.com/juegosolimpicos/2016/01/01 /5686ade422601d441f8b4594.html

Diario de San Luis (2015). En duda, Legado de los Juegos Olímpicos 2016 para los habitantes de Río de Janeiro. Recuperado de: http://pulsoslp.com.mx/2015/12/16/en-duda-legado-de-juegos-olimpicos-para-los-habitantes-de-rio-de-janeiro/

Economía Hoy.mx (2015). Río 2016 se ajusta el cinturón y se declara 80% listo. Recuperado de: http://www.economiahoy.mx/tenis-eAm-mx/noticias/7220123/12/15/Rio-2016-se-ajusta-el-cinturon-y-se-declara-80-listo-.html.

El Financiero (2015). Río 2016, los juegos del…¿trueque?. Recuperado de: http://m.elfinanciero.com.mx/after-office/rio-2016-los-juegos-del-trueque.html

El Financiero (2015). Río 2016: de la fiesta a la preocupación. Recuperado de: http://m.elfinanciero.com.mx/mundo/rio-2016-de-la-fiesta-a-lapreocupacion.html

Martín, María. (2016). Río de Janeiro ultima los Juegos Olímpicos de la crisis. Recuperado de: http://deportes.elpais.com/deportes/2016/01/05/actualidad/1451986674_659307.html

Meza Orozco, Nayeli. (2015). Las amenazas que acechan a los Juegos Olímpicos de Brasil. México: Forbes. Recuperado de: http://www.forbes.com.mx/las-amenazas-que-acechan-a-los-juegos-olimpicos-de-brasil/

Ovación digital.com.uy (2016). Hay problemas económicos en Rio. Recuperado de: http://www.ovaciondigital.com.uy/futbol/hay-problemas-economicos-rio.html

Río2016.com (2016). Preguntas más frecuentes. Recuperado de: http://www.rio2016.com/es/comite-organizador/preguntas-frecuentes.

Sanchez Reyes, Cristina. (2016). En medio de la crisis, sponsors se resisten a Río 2016. México: El economista. Recuperado de: http://m.eleconomista.mx/ deportes/2016/01/12/medio-crisis-sponsors-se resisten-rio-2016.

World Economic Database. (2015). Brasil: Política y Economía. Recuperado de: https://santandertrade.com/es/analizar-mercados/brasil/politica-y-economia.

 

La prioridad del COI

Autor: Fernando Lago Cameselle

El Comité olímpico internacional (COI)  y su transformación hacia  la priorización de lo económico-político antes que lo deportivo, es un tema que no tiene discusión bajo mi punto de vista.

Para la redacción y documentación de este texto, me he instruido debidamente, y esto no ha hecho mas que reafirmar mi opinión acerca del COI como una organización con ánimo de lucro pese a pregonar lo contrario.

Para argumentar mi opinión, me he fijado en la evolución de los JJ.OO a lo largo de la historia. Viendo como estos  se han transformado a lo largo de los años, se demuestra que el tema económico prima sobre el deportivo.

Los JJ.OO han ido evolucionando  lo largo del tiempo, a medida que la sociedad avanzaba los juegos lo hacían a la par. Y el COI  ha tenido que adaptarse a una variedad de avances económicos, políticos y tecnológicos. El crecimiento de los medios de comunicación y la retransmisión de los JJ.OO, hizo que las grandes empresas a nivel mundial se interesasen en su patrocinio y comenzó así la comercialización de los juegos. Al principio el COI se negó, ya que creía que la presión de los intereses corporativos afectaría indebidamente la toma de decisiones del mismo. El COI  dejó a los comités organizadores negociar sus propios contratos de patrocinio y empleo de los símbolos olímpicos . A partir de 1972 esto cambia hacia la expansión de los Juegos a través del patrocinio corporativo y la venta de derechos televisivos. Antes del cambio, el COI  contaba con 2 millones de dólares en activos, y ocho años después tenía 45 millones (1).

A lo largo del tiempo esta cifra ha ido creciendo. En 1985 el COI  estableció el Programa Olímpico (TOP por sus siglas en inglés). Los miembros de este programa reciben derechos exclusivos de publicidad y uso del símbolo olímpico —los anillos olímpicos— en sus publicaciones y anuncios. El coste por incorporarse a él es de aproximadamente 50 millones de dólares por una olimpiada (4 años) (1).

Los Juegos generaban cada vez más interés y el COI ingresaba mas dinero por los derecho de retransmisión del evento. He aquí algunos datos:

La CBS pagó 375 millones de dólares por los derechos de transmisión de los Juegos Olímpicos de Nagano 1998, mientras que la NBC gastó 3500 millones de dólares por los derechos de transmisión de todos los Juegos Olímpicos del periodo 2000-2012.

La audiencia  se incrementó de manera exponencial desde la década de 1960 hasta finales de siglo. Las estimaciones globales de audiencia de México 1968 fue de 600 millones, mientras que, en Los Ángeles 1984  la audiencia aumentó a 900 millones, para Barcelona 1992  la audiencia fue de 3500 millones de personas (2).

Sin embargo esta dinámica cambió en Sidney 2000 donde la cuota de pantalla bajó hasta niveles de 1968. Esto fue debido  al aumento de la competencia de los canales de cable y la aparición de Internet.

Ante esto, el COI lejos de quedarse de brazos cruzados realizó una serie de medidas como contra ataque, lo que demuestra  que el COI está mas interesado en el apartado económico que en el político.

El COI respondió implementando una serie de cambios en el programa olímpico. En la edición de verano, la competición de gimnasia se amplió de siete a nueve días y se agregó una Gala de Campeones buscando obtener un mayor interés del público.  También amplió los programas de natación y clavados, ya que ambas disciplinas gozaban del interés de una gran cantidad de telespectadores.

Esta medida es muy parecida a la nueva que ha incluido en su agenda 2020  de eliminar el límite actual de 28 deportes. En mi opinión el COI como se demuestra aquí, toma sus decisiones deportivas en base a como estas repercutirán en lo económico.

La financiación del COI proviene de : derechos televisivos, programa de patrocinio TOP, patrocinios a nivel local, venta de entradas y licencias. (3)

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En el período de 2005-2008 (último ciclo olímpico con las cuentas completas) sus ingresos por estos conceptos alcanzaron los 5.450 millones de dólares. Y las previsiones apuntan a que entre 2009 y 2012 esta cifra pudo haber alcanzado los 8.000 millones (unos 6.175 millones de euros). El desglose sería de un 50% aproximadamente en derechos televisivos (unos 4.000 millones), unos 1.000 millones en patrocinios de las grandes marcas, y unos 3.000 millones que se generaron a nivel local (2.100 millones en Londres 2012 y 900 en Vancouver 2010), entre los patrocinadores nacionales, la venta de entradas y el merchandising. De acuerdo a las cifras del COI, el 90% de este dinero se destina a financiar el deporte a lo largo del mundo (los comités olímpicos internacionales, las federaciones deportivas y actos de promoción del deporte). Si esto es así, quedarían unos 800 millones en un período cuatrienal. Son 200 millones de dólares al año para los miembros del COI (4).

Todos estos datos respaldan lo argumentado, cuanta más repercusión levante los juegos, más  ingresos publicitarios y mayor es el pastel que se lleva el COI. Esto es más fácil si la sede elegida esta situada en un país con recursos económicos altos, donde puedan brindar un buen espectáculo al espectador y las televisiones y patrocinadores  quieran invertir más dinero.

Fuentes:

http://www.20minutos.es/noticia/1910572/0/coi/madrid-2020/buenos-aires/

https://es.wikipedia.org/wiki/Comité_Ol%C3%ADmpico_Internacional

https://es.wikipedia.org/wiki/Juegos_Ol%C3%ADmpicos (1)

http://www.eleconomista.es/otros-deportes/noticias/6603272/04/15/El-COI-publica-su-politica-de-remuneraciones-por-primera-vez.html#.Kku8Ga6jpJZserH

http://www.libremercado.com/2013-03-21/el-coi-y-las-olimpiadas-un-negocio-de-8000-millones-de-dolares-1276485402/  (4)

 http://juegosjuegosolimpicos.blogspot.com.es/2013/09/television.html  (2)

http://www.olympic.org/ioc-financing-revenue-sources-distribution?tab=sources  (3)

DEPORTE Y GÉNERO: UN TÁNDEM POLÉMICO

Autor: María Pérez Álvarez

Uno de los temas que suscita una gran polémica y controversia desde hace años y que tristemente hoy en día sigue siendo una cuestión de debate profundo es la discriminación sexual en el ámbito deportivo. Sin ir más lejos, me atrevo a decir que el popular lema de lo que es el deporte en su máximo esplendor, los Juegos Olímpicos, todavía lo podría estar poniendo en evidencia con su lema “Citius, Altius, Fortius” (más rápido, más alto, más fuerte) considerando que estos tres adjetivos, por razones de naturaleza y condición humana, se ven por lo general potenciados en el caso masculino. Y digo “podría” porque no era ésta la intención inicial del mismo sino que, al parecer, de lo que se trataba era de transmitir la ya clásica idea de “lo importante es competir”… ¡que no quisiera yo molestar al difunto barón de Coubertin!

Ciertamente, si conocemos un poco la historia que subyace al genio del movimiento olímpico moderno, todo este asunto de  cierta “discriminación implícita” no debiera sorprendernos demasiado, es más, teniendo en cuenta el contexto histórico y cultural en el que surge, incluso tampoco parecernos totalmente incomprensible. El ideal griego era por entonces todo un referente así que el barón siempre mostró un fuerte desagrado ante la participación femenina en el deporte de alto nivel; el cual tuvo que dejar de asumir forzosamente en el año 1900 con las Olimpiadas de París, en las que por fin se dio luz verde a las mujeres en la competición de ciertas disciplinas. Fue entonces cuando el rol femenino, poco a poco, consiguió hacerse un hueco en el terreno de lo deportivo, a pesar de que los inicios fueran eso, tremendamente duros.

Por suerte gracias a la creciente evolución, a día de hoy podemos decir (¡bien alto!) que una de las labores del Comité Olímpico Internacional (COI), aquel que Coubertin fundó con tanto esfuerzo, es buscar la igualdad de género, concretamente “animar y apoyar la promoción de la mujer en el deporte a todos los niveles y en todas las estructuras, con vista a implementar el principio de igualdad entre hombres y mujeres” [1]. Un exitoso ejemplo de la puesta en marcha de esta tarea fueron los JJOO de Londres 2012, considerados por este motivo “los de las mujeres”. Atrás quedaban las prohibiciones femeninas en ciertos deportes como el boxeo y por primera vez  pudieron competir en todos los deportes del Programa Olímpico [2].

Hasta aquí todo parecía que marchaba bien, ¿verdad?. Se había avanzado positivamente en favor del papel de la mujer en la sociedad, y por extrapolación, en el deporte. Sin embargo, había cuestiones que todavía siguieron (y siguen) enturbiando los grandes avances en el ámbito del deporte femenino: el uso de cierta vestimenta en determinadas disciplinas, las brechas salariales, la más o menos cobertura de los medios de comunicación en las competiciones femeninas o los abusos sexuales, son sólo algunos ejemplos de problemas latentes y que en ciertas ocasiones parecen ser estratégicamente obviados.

Con estos motivos y por todo lo que seguimos viendo en la actualidad parece lógico que todavía surjan habitualmente preguntas del estilo: “¿es la práctica de ciertos deportes una cuestión de género?, ¿debe haber deportes sólo masculinos o sólo femeninos?, ¿es el sexo una variable trascendental para decidir quién puede competir y quién no?” y así sucesivamente. Pues bien, seguramente no haya una respuesta clara y ecuánime para este tipo de preguntas. Quizás en todo caso sólo para la segunda, pues sabemos que sí existen deportes más femeninos que otros hasta tal punto que la gimnasia rítmica y la natación sincronizada son exclusivamente para nosotras, pero… ¿es esto bueno o malo?, ¿acaso no es también un acto discriminatorio?. Nos vemos de nuevo en un gran dilema.

Por tanto, podemos concluir que a pesar de que los esfuerzos en esta “asignatura pendiente” han demostrado sus frutos, está claro que todavía queda mucho trabajo por hacer para que estas preguntas consigan ir difuminándose y su respuesta sea la que en mi opinión, debe ser común a todos los que de verdad amamos el deporte: el deporte no debe entender de  edad, sexo, raza o religión, sólo de autosuperación. Y por supuesto, este pensamiento debería mantenerse y ser fiel a cualquier escenario posible, desde el pabellón más humilde de cualquier parte del mundo hasta los exuberantes JJOO, a los que me refiero especialmente en este comentario.

A primera vista, superar ciertos estigmas sociales tan arraigados históricamente todavía parece un reto de futuro. Con todo, estaremos pendientes de lo que sucede de aquí en adelante, así como del firme compromiso del COI en materia de igualdad de género.

Fuentes:

http://www.estudiosolimpicos.es/index.php/olimpismo/aprendiendo-olimpismo/item/20-el-lema-olimpico

http://www.upo.es/revistas/index.php/materiales_historia_deporte/article/view/1217

http://blogs.as.com/deporte-vida/2013/01/empezar-el-a%C3%B1o-recordando-a-coubertin.html

http://www.olympic.org/Documents/Reference_documents_Factsheets/Women_in_Olympic_Movement.pdf  [1]

http://www.olympic.org/Documents/IOC_Interim_and_Final_Reports/IOC_Report_2009-2012_Interactive_ENG_Sept13.pdf [2]

http://deportes.elpais.com/deportes/2012/08/12/juegos_olimpicos/1344798890_583297.html

¿QUÉ SUCEDE TRAS LA CELEBRACIÓN DE UN GRAN EVENTO DEPORTIVO?

Autor: Carlos Gómez Barge (SETrg)

Una vez que el evento deportivo ha finalizado, la ciudad o la región que lo ha organizado debe hacer balance del mismo. Es necesario plantearse qué elementos se quedan y qué elementos se van de un lugar que, durante unos días, ha sido el foco de atención para millones de personas.

Mientras que en “¿Y después qué? El legado deportivo” se hacía un repaso teórico sobre el concepto del legado deportivo, la continuación del artículo pretende presentar la situación actual de algunas ciudades que en su momento acogieron un evento de talla mundial.

En 1976, la ciudad de Montreal albergó los Juegos Olímpicos que marcaron un antes y un después en la organización de los mismos. Albergar unos JJ.OO. siempre fue motivo de orgullo para el país organizador, pero el elevado déficit alcanzado en esa edición arruinó las finanzas públicas que tuvieron que asumir una deuda que tardó en pagarse treinta años. Incluso se estableció un impuesto especial sobre el tabaco para sufragar los gastos. Los problemas no se acabaron aquí, ya que el estadio olímpico se convirtió en un gigantesco elefante blanco que supone importantes gastos de mantenimiento y cuyo uso es esporádico. Por otra parte, el velódromo se convirtió en un jardín botánico.

En el caso de Sarajevo, los recintos de los Juegos Olímpicos de invierno de 1984 fueron reciclados de la manera más devastadora posible. Durante la guerra de Bosnia, las pistas de bobsleigh se emplearon a modo de trincheras para francotiradores serbios. Los asientos del Zetra Hall (donde se practicaba patinaje de alta velocidad) se utilizaron para construir ataúdes, y después de que el edificio fuese bombardeado y prácticamente destruido, lo que quedó se usó como morgue improvisada.

  Ilustración 1. Pista de bobsleigh en Sarajevo

Ilustración 1. Pista de bobsleigh en Sarajevo

Fuente. El País

 Los Ángeles aprovechó el patrocinio privado para costear los gastos de los Juegos Olímpicos de 1984. El Comité Organizador logró que los juegos no sólo no supusieran una carga para el erario público norteamericano, sino que logró un beneficio económico de 250 millones de dólares. Se trataba del primer resultado positivo obtenido por unos juegos desde 1932. Y lo hizo mediante una fuerte participación de la iniciativa privada que se encargó de la organización, aportó fuertes recursos mediante el patrocinio y los derechos televisivos e incluso construyó por cuenta propia las nuevas instalaciones necesarias de la piscina olímpica y el velódromo.

Poco queda ya de ese triunfo en Los Ángeles. El Estadio de Los Ángeles es la sede del equipo universitario de Fútbol Americano USC Trojans. De las primeras Olimpiadas, el Gran Auditorio Olímpico que se construyó para albergar las competiciones de boxeo es ahora una iglesia que utiliza la comunidad surcoreana. En la década de los años 70 filmaron las escenas de la primera película de Rocky allí. Otra de las edificaciones que han sufrido un cambio sustancial es el estadio de bádminton, reconvertido en el Badminton Theatre; mientras que los pocos resquicios que quedan vivos de los Juegos de 1984 son una serie de murales conmemorativos y que con el tiempo quedaron maltrechos por el desuso y por los graffitis. Actualmente están siendo restaurados.

Y llegaron los Juegos Olímpicos de 1992 en Barcelona. Costaron al menos el triple que los organizados en Corea y los ingresos también se incrementaron pero no en tal proporción. Constituyen el ejemplo tradicional de buen legado de un gran evento que sirvió para transformar la ciudad y “abrirla al mar”. Sin embargo, estos Juegos también estuvieron su “lunar” en lo que se refiere a la infrautilización que en los últimos años ha tenido el Estadio Olímpico, sobre todo después de que el R.C.D. Espanyol dejara de disputar sus partidos allí. Parece ser que ahora se quiere instalar un parque temático deportivo en la zona del estadio. Este estadio había sido construido para la candidatura de la ciudad a las Olimpiadas de 1936 (que fueron concedidas a Berlín) y estuvo infrautilizado hasta su reforma para albergar los Juegos Olímpicos de 1992.

Ilustración 2. Palau Sant Jordi, construido para los JJ.OO. de Barcelona 1992

Ilustración 2. Palau Sant Jordi, construido para los JJ.OO. de Barcelona 1992

Fuente. http://www.sitiosdebarcelona.net

 En el caso de Barcelona, muchas de las infraestructuras que se realizaron ya estaban previstas en los planes urbanísticos de hacía 20 años y los Juegos fueron una excusa para llevar a cabo todos esos cambios en la ciudad. Mucha gente destacó la importancia de los Juegos para la ciudad y el país, aunque también hubo personas que se sintieron desplazadas como ciudadanos y que la economía se había estancado después de las Olimpiadas. No obstante, la reacción global es positiva debido a que las mejoras en la ciudad se hicieron en previsión de los Juegos Olímpicos.

Atenas  y los Juegos Olímpicos de 2004 representan, posiblemente, uno de los grandes fracasos post Olímpicos que aún resuena en la memoria colectiva. La gran mayoría de los sitios están cerrados, abandonados y cubiertos de maleza. Los críticos aseguran que tan sólo algunas mejoras en las infraestructuras, como el entonces nuevo tranvía entre el centro y la zona marítima, son el único legado positivo.

Diez años después del arranque de los JJ.OO de Atenas, los escenarios deportivos ya no son lo que eran. El estadio olímpico se utiliza para los partidos de fútbol del AEK de Atenas, lo mismo que el que el estadio cubierto, que se utiliza regularmente por el equipo de baloncesto del Panathinaikos. La piscina olímpica, el velódromo y las canchas de tenis solo sirven de entrenamientos. Las instalaciones de deportes minoritarios, como el vóley playa, el béisbol o el softball han sido abandonadas por el coste que supone su mantenimiento. Una excepción es la sede de bádminton, que ha sido reconvertida en teatro.

 Ilustración 3. Pista de Vóley Playa utilizada en los JJ.OO. de Atenas 2004

Ilustración 3. Pista de Vóley Playa utilizada en los JJ.OO. de Atenas 2004

Fuente. CB24 Noticias Centroamérica

Desde hace diez años, el coste real de los Juegos Olímpicos es objeto de polémica entre los políticos con estimaciones que varían entre 5.000 millones y 27.000 millones de euros. Lo que sí es una cifra indiscutible es que el déficit presupuestario, que en 2002 rondaba el 3,7% del PIB, se disparó en el año olímpico al 7,5% y la deuda estatal subió en un año de 182.000 millones a 201.000 millones de euros.

La cúpula del estadio olímpico de Atenas, diseñada por el arquitecto español Santiago Calatrava, que costó 130 millones de euros, necesita 9,5 millones de euros para los trabajos de mantenimiento necesarios, pero, en tiempos de crisis económicas, las prioridades del Ministerio de Cultura y Deporte son otras.

Los Juegos Olímpicos de Pekín en 2008 fueron, en su momento, los juegos más caros de la historia con 26.000 millones de euros (Sochi los superó con 36.000 millones). Su gigantismo hacía prever lo peor: la proliferación de los temidos elefantes blancos, instalaciones de alto coste infrautilizadas. Sedes como el campo de béisbol, el canal de piragüismo de Shunyi o el velódromo de Laoshan agonizan vallados y abandonados. El Wukesong del baloncesto se ha convertido en MasterCard Center como cancha de los Beijing Ducks, de giras de la NBA o de conciertos.

Frente al modelo de Londres 2012, con muchas instalaciones reciclables y desmontables, se apostó por sedes fijas. El Estadio Olímpico “Nido” supuso un coste de 360 millones de euros y su mantenimiento alcanza los 8 millones de euros al año. No tiene un uso previsto y en él se montó un festival de nieve, se hizo una Carrera de Campeones de coches de Schumacher y Vettel, se jugaron dos Supercopas de Italia de fútbol, alguna reunión de atletismo, un Brasil-Argentina de fútbol, etc.

El Cubo de Agua ha visto cómo en una de sus alas crecía el parque acuático más grande de Asia mientras que en las piscinas sigue habiendo pruebas de la FINA y en sus trampolines se ha rodado el “Mira Quién Salta” chino. El Estado sigue subvencionando con 1,5 millones anuales esta instalación.

 Ilustración 4. “Nido” de Pájaro y Cubo de Agua en Pekín

Ilustración 4. Nido de Pájaro y Cubo de Agua en Pekín

Fuente. http://www.libremercado.com

No se trata de un hecho aislado ni mucho menos, puesto que los Juegos Olímpicos de invierno de Sochi 2014 han supuesto también una inversión descomunal para organizar un mega evento en un lugar no preparado para ello y de dudosa utilización posterior. Las inversiones totales en infraestructuras para la organización de los JJ.OO. pasaron de los 8.700 de euros en su candidatura de 2007 a una cifra reconocida de 36.000 millones. Los grandes eventos parecen fuera de control, sobre todo desde la fase en la que los candidatos presentan sus proyectos, a lo que finalmente acaba siendo la inversión real su organización. Sochi se están planteando convertir algunas de las sedes de los últimos Juegos en zonas de juego; otras ya se han convertido en centros comerciales o se han cedido a las federaciones rusas de los respectivos deportes.

En los Juegos Olímpicos de Londres 2012 el legado era una parte central de la candidatura. Se centraba en inspirar a la gente joven e incrementar su participación deportiva. Los JJ.OO. contribuirían a “inspirar a una generación”.

Existía un énfasis especial en los aspectos no deportivos más que en el propio evento. De hecho, la transformación urbanística de la zona este de Londres era una parte central del legado. El Proyecto de Candidatura de Londres 2012 afirmaba que “los Juegos de Londres 2012 serían el más potente catalizador nunca imaginado para la transformación de una de las zonas más deprimidas de la ciudad. El evento serviría para acelerar la mayor transformación nunca vista en las ciudades durante más de un siglo. Cientos de miles de personas se verían afectados por la creación de nuevos empleos y nuevas viviendas sostenibles, nuevas instalaciones deportivas y otras infraestructuras; todo ello en uno de los mayores parques urbanos creados en Europa en 200 años. Este será el verdadero y sostenible legado a largo plazo”.

En lo que respecta a las infraestructuras, Londres apostó por redimensionar su Estadio Olímpico que pasó de los 80.000 asientos durante los Juegos a 25.000, pero lo ha mantenido como instalación atlética. Su posible uso por parte de un equipo de fútbol se descartó debido a la impopularidad de los estadios con pista de atletismo y a que deseaban que también sirviera de pruebas atléticas.

En el caso de la Copa del Mundo de la FIFA 2014 en Brasil, el dinero invertido en su organización, superó lo invertido en las Copas del Mundo de Alemania y Sudáfrica juntas. Un ejemplo es el estadio de Manaos, una infraestructura injustificable desde el punto de vista del uso posterior de la misma, con una inversión de más de 600 millones de dólares, en una zona sin tradición futbolística y en la que no tendrá uso posterior alguno. Un estadio en una ciudad sin equipo de fútbol ni en primera, ni segunda división.

Continuando con el país sudamericano, actualmente la estimación más realista acerca de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro en 2016 habla de un nivel de inversión de 12.000 millones de dólares, que multiplica casi por 4 la última cifra presentada. Estos incrementos en la inversión y el gasto a realizar se están sumando el incumplimiento de partes esenciales del proyecto  en cuanto a sedes y, sobre todo, a los efectos positivos de la organización del evento en la ciudad y en el país. El último ejemplo es la deplorable situación de contaminación en la que se encuentra la bahía donde se deben celebrar las pruebas de vela y que se había puesto como uno de los mejores ejemplos a nivel internacional de regeneración medioambiental gracias a un evento deportivo.

Más que el hecho de que se superen las previsiones de inversión, que también, lo que de verdad debe preocupar a los propietarios de los eventos es que los compromisos asumidos por las candidaturas (y por las administraciones públicas que las apoyan) no se acaban cumpliendo.

Es necesario establecer mecanismos de control sobre la base de las promesas realizadas en la fase de candidatura y su cumplimiento posterior. En el caso de que éste no se produzca, los propietarios de eventos deberían tomar decisiones al respecto, ya que son los más interesados en que dichos efectos sean reales y, sobre todo, para el conjunto de la sociedad. Parece que el COI, en la Agenda 2020, va en esa dirección, aunque llega tarde en el caso de Río. Asimismo, el COI ha desarrollado el OGI (Estudio del Impacto de los Juegos Olímpicos) en el que se incluyen 120 indicadores para evaluar el impacto económico, social y medioambiental en un período de 12 años. Los Juegos Olímpicos de Londres en 2012 fueron los primeros Juegos Olímpicos de verano en donde se implantó el OGI.

Lo que parece claro es que el paso del tiempo permite comprobar como todas esas buenas palabras del legado olímpico se vuelven vacías o como esas costosísimas instalaciones deportivas que aparecen repletas de gente en la inauguración pasan a estar abandonadas.

¿Puede existir mayor derroche que gastarse millones y millones en unos mastodónticos monumentos de hormigón para usarlos solo un mes? La única manera de que eventos de grandes dimensiones puedan seguir celebrándose es gastando en ellos únicamente el dinero que generen, incluyendo cualquier gasto necesario en instalaciones deportivas. Con ello se lograría que si las instalaciones vuelven a usarse y si siguen siendo utilizadas, lo hagan una vez amortizadas, constituyendo de esta manera el verdadero legado olímpico.

Referencias:

http://javier-sobrino.com/2015/03/06/del-dicho-al-hecho-el-legado-de-los-eventos-deportivos/

http://javier-sobrino.com/2014/07/22/el-no-uso-de-las-infraestructuras-deportivas-despues-de-los-eventos/

http://elpais.com/elpais/2014/07/07/icon/1404734896_747988.html

http://es.euronews.com/2014/08/12/el-abandonado-legado-de-atenas-2004-diez-anos-despues/

http://eurosybalones.blogspot.com.es/2012/12/imagenes-del-fracaso-del-legado-olimpico.html

http://eurosybalones.blogspot.com.es/2008/10/qu-hacer-con-un-estadio-olmpico-sin.html

http://eurosybalones.blogspot.com.es/2008/08/auge-y-cada-del-negocio-olmpico.html

http://www.abc.es/deportes/20140811/abci-deudas-jjoo-atenas-2004-201408111210.html

¿Y DESPUÉS QUÉ? EL LEGADO DEPORTIVO

Autor: Carlos Gómez Barge (SETrg)

El deporte es un instrumento sin igual para fomentar el desarrollo de la sociedad desde múltiples puntos de vista. No existe un instrumento con semejante poder de convocatoria, seguimiento en los medios y aceptación como determinados eventos, competiciones, equipos o deportistas.

Los mega eventos movilizan a muchas personas, dirigentes y trabajadores, atraen participantes y visitantes, y generan gran interés en los medios de comunicación, en particular la televisión, y en las personas. Tienen una doble virtud: su organización incrementa la actividad económica, en particular las inversiones en infraestructura, y su celebración incrementa la visibilidad del lugar donde se realizan. Los mega eventos son, por tanto, una fuente de negocio, una gran industria.

La organización de un evento pasa por diversas fases. Si se toma como ejemplo el caso de los Juegos Olímpicos, el evento dura únicamente 15 días, pero el proceso se inicia aproximadamente 11 años antes de la celebración del evento, con la preparación de la candidatura al COI. Durante los 6 años previos a los Juegos, desde el momento de la nominación hasta el día de la ceremonia de inauguración, se llevan a cabo las fases de planificación y organización. Los 15 días de celebración de los Juegos corresponden a la implementación del evento, y posteriormente, se encuentran la fase de cierre y liquidación y los impactos de los Juegos.

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Los eventos deportivos se caracterizan por la corta duración del evento propiamente dicho, pero el impacto de su celebración puede durar años y ser de vital importancia para la entidad organizadora, la ciudad o país sede, etc. Siguiendo con el ejemplo de los Juegos Olímpicos, estos tienen un impacto en la economía, política, sociedad, cultura, urbanismo, etc. de la ciudad sede, así como pasan a ser un elemento en la historia de la misma y un objeto de investigación académica.

El legado de los eventos no siempre es tomado suficientemente en cuenta por los organizadores en los procesos de planificación, organización y evaluación. Este legado puede abarcar diversas dimensiones, incluyendo aspectos tangibles como infraestructura, economía, etc. y aspectos intangibles como la educación, el voluntario, el “saber hacer”, etc. Estos elementos intangibles son “la fuerza conductora de aquellos tangibles para desarrollar un legado a largo plazo” (Moragas, Kennett & Puig, 2003).

Independientemente del tiempo de producción y el espacio, el legado es todo aquello que puede ser planificado y no planificado, ser positivo y negativo así como aquellas estructuras tangibles e intangibles creadas por y para el evento que permanecen más allá de la duración del propio evento (Preuss, 2007). El legado se incorpora a la Carta Olímpica formando parte de la misión y función del COI en 2002: “para promover un legado positivo de los Juegos Olímpicos para las ciudades sede y los países sede” (Carta Olímpica, norma 14). Es tal la importancia dedicada a este asunto que en noviembre de 2002 se celebró una Conferencia dedicada al Legado Olímpico.

Cuando se hace referencia a este concepto es indispensable enmarcarlo dentro de los trece tipos de legados existentes (Walters, 2013). De esta forma se distingue:

  • Legado cultural. Hace referencia a los programas y oportunidades culturales que se originan tras un evento.
  • Legado medioambiental. Centrado en el desarrollo de políticas de diseños arquitectónicos y de ingeniería sostenibles.
  • Legado educativo e informativo. Tipo de legado vinculado con el desarrollo personal, la experiencia, el conocimiento y la investigación.
  • Legado financiero y económico. Relacionado con la creación de empleo, la mayor afluencia de turistas y la posibilidad de albergar eventos como herramienta de promoción.
  • Legado de imagen. Legado que se deriva en una mayor proyección nacional e internacional y de imagen del lugar.
  • Legado de recuerdo. Experiencias personales, recuerdos del evento.
  • Legado del movimiento olímpico. Legados asociados a los valores olímpicos.
  • Legado político. Vinculado con el desarrollo de políticas.
  • Legado psicológico. Emociones personales y colectivas, sentimiento de orgullo nacional, entusiasmo.
  • Legado social. Salud, progreso social, personas sin techo, participación social.
  • Legado deportivo. Infraestructuras e instalaciones deportivas, promoción del deporte y participación deportiva.
  • Legado de sostenibilidad. Impacto a largo plazo.
  • Legado urbanístico. Legado referido a las instalaciones, transformaciones de un área y mejora de infraestructuras.

En cuanto a la planificación y gestión del legado, Parent & Smith-Swan (2013) distinguen claramente cuatro fases:

  1. Conceptualización. Esta fase, que comienza antes de la presentación de la candidatura del evento, se centra en desarrollar la visión del legado del evento.
  2. Planificación e implantación. Durante la planificación e implantación del Comité Organizador se expondrá e implantará la visión del legado.
  3. El fin de esta fase es distribuir y transferir los activos del legado, que se realizará durante la finalización y despedida del Comité Organizador.
  4. Gobernabilidad del legado post evento. Finalmente, la desaparición del Comité Organizador traerá consigo la evaluación y gestión del legado a largo plazo.

A la hora de organizar un evento, los propietarios de los eventos deben ser conscientes de que dichas exigencias y niveles de inversión no son sostenibles y que se debe buscar un equilibrio entre el espectáculo deportivo y la sostenibilidad financiera. Hay infraestructuras muy caras de deportes minoritarios que habrá que pensar si tiene sentido construir o, cuanto menos, reducir las exigencias. Los ciudadanos (y contribuyentes) de los países organizadores así lo demandan.

Cuando las medallas y los trofeos se han entregado, cuando los atletas regresan a sus hogares y la atención se centra en lo que ha de venir, la pregunta que se plantea es: ¿qué queda y qué se va en aquella ciudad que una vez fue el centro del mundo? La segunda entrega del artículo tratará de dar respuesta a esta pregunta analizando la situación actual de muchas ciudades que en su día acogieron un evento deportivo de talla mundial.

Referencias:

Moragas, M., Kennet, C. & Puig, N. (eds.) (2003). Conclusions and recommendations. Symposium on the Legacy of the Olympic Games. International Symposium 14, 15, 16 November 2002. Lausanne: International Olympic Committee, 489-492.

Parent, M.M., Smith-Swan, S. (2012). Managing major sports events: theory and practice. New York: Routledge.

Preuss, H. (2007). The conceptualisation and measurement of mega sport event legacies. Journal of Sport Tourism, 12 (3-4), 207-228.

Shone, A. & Parry, B. (2001). Successful event management: a practical handbook. London: Continuum.

Walters, G. (2013). Gestionando el legado de un evento deportivo: El caso de los Juegos Olímpicos de Londres 2012. Birkbeck: University of London.