HABLEMOS DE DEPORTE

Autor: Patricio Sánchez  (Master en Gestión Empresarial del Deporte – Universidade de Vigo)

Con la vista puesta en el mes de agosto (que es una forma “elegante” de decir que hay muchas ganas de coger vacaciones), me gustaría cerrar la temporada compartiendo una serie de reflexiones que se alejan un poco de las habituales siempre relacionadas con el aspecto más económico del deporte.

Aunque bien es cierto que la economía lo toca todo, procede desde estas líneas hacer una reivindicación de la esencia del deporte en su estado más puro y como herramienta o instrumento para que nuestra sociedad siga avanzando.  Son muchos y muy variados los retos que pueden, y deben, contar con la actividad deportiva y es buen momento para dejarlos aquí plasmados y compartirlos con los lectores del blog.

El deporte es educación.  Siempre lo ha sido y lo debería ser mucho más.  Por ello, la iniciativa promovida desde el Consejo Superior de Deportes de incluir una hora más de Educación Física a la semana en los colegios de primaria, debe ser el inicio de un ambicioso programa que contemple de manera integral todas las etapas educativas, incluyendo el deporte universitario que sigue siendo, a día de hoy, una de las grandes asignaturas pendientes en nuestro país.

El deporte es integración.  Si algo caracteriza a una sociedad desarrollada es su compromiso con los estratos de la población menos favorecidos y con más dificultades.  Nuevamente aquí la práctica deportiva puede jugar un papel determinante por los beneficios en cuanto a sensibilización y respeto del mismo.  De hecho el denominado “deporte inclusivo” goza de un amplio reconocimiento en países como Estados Unidos, Australia o Reino Unido, al tiempo que en España ya existen iniciativas en este sentido, como la de Down España, que deberían ser tomadas como ejemplo.

El deporte son valores.   Toda persona que haya practicado algún deporte y, por tanto, haya competido, sabe de la importancia de cumplir unas normas.  Esa necesidad de que exista algún tipo de reglamentación, inherente a la actividad deportiva, es fácilmente extrapolable a cualquier ámbito profesional y personal.  La vieja máxima, recientemente recordada por Miguel Juane en un artículo periodístico, de que “unas veces se gana y otras se aprende” no puede estar más de actualidad.

El deporte es política.  Y aquí cuando se habla de política se hace en el más noble sentido del término puesto que la comunidad deportiva ha dado buena prueba de que, cuando es usada adecuadamente, el alcance de sus actuaciones es de muy largo recorrido.  Un buen ejemplo en ese sentido es la bandera olímpica que permite a deportistas participar en eventos deportivos al margen de cualquier situación de conflicto, teniendo como último referente la participación de refugiados en los pasados Juegos Olímpicos de Rio.

El deporte es igualdad.  Asistimos en este sentido a un momento de cambio transcendental.  Personalmente pienso que la justificada reclamación del deporte femenino ya está siendo superada por otra realidad.  Toca ahora hablar de deporte mixto que permita reflejar lo que es la realidad social de un territorio, esto es, hombres y mujeres juntos.  En este sentido, la incorporación al programa olímpico de Tokio de las pruebas de relevos mixtos en las disciplinas de atletismo y natación me parece el inicio de algo muy importante que está por llegar.

El deporte es superación. Ante cualquier amenaza o dificultad, bien a nivel individual o colectivo, es importante tener referentes de cómo es posible superarlos.  Otra vez más, el deporte nos da valiosas pistas en este sentido.  Por tanto, antes las fenómenos actuales que acechan al deporte de hoy en día como la violencia, el amaño de partidos o el dopaje deben establecerse, en línea con lo apuntado por el Consejo Superior de Deportes, medidas contundentes y la cooperación de todos los agentes implicados.

Y finalmente, pero lo más importante de todo, el deporte es salud y calidad de vida. No existe mejor manera (ni más económica tampoco) de garantizar un nivel de vida adecuado para una sociedad que la práctica deportiva.  Tal y como apunta el Ministerio de Sanidad, es un hecho constatado la mejora de la salud con la práctica moderada de actividad deportiva diaria tanto por sus beneficios fisiológicos como sociales.  Además, esto es especialmente relevante en etapas tan cruciales como la infancia y la adolescencia que marcan el resto de la vida de una persona.

Por todo lo aquí señalado, hablemos ¡y mucho! de deporte, porque solo nos puede traer cosas buenas.  ¡¡Feliz y deportivo verano para todo el mundo!!

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