Una reflexión más sobre la Agenda 2020 y los JJOO

Autor: Cristina Alonso Teixeira (MBA Deporte Universidade de Vigo)

Las dimensiones que actualmente han tomado los JJOO, en todas las direcciones, hace que sea necesario profundizar en variables diversas del panorama social, político y económico que se interrelacionan con lo estrictamente deportivo de este evento. Para desarrollar de forma breve y ordenada el razonamiento voy a estructurar este comentario por partes: introducción, austeridad, subsedes, modalidades deportivas y conclusión.

Las empresas deportivas necesitan de otras empresas para producir su producto u output, ya que es un bien peculiar. El potencial del producto deportivo (en este caso los JJOO) es infinito, incluso para las empresas anexas que se benefician de él. Esto lo sabe el COI y lo utiliza para beneficiar sus intereses. En la actualidad son pocas las organizaciones que tienen el poder de llevar su producto de un lugar a otro. El Comité Olímpico Internacional tiene el monopolio de los JJOO que generan millones de beneficios de forma directa e indirecta, además de ello posee la potestad de elegir la ubicación donde se va desarrollar el evento deportivo. Esto, sin duda alguna, le confiere un poder que ninguna otra empresa deportiva posee.

Teniendo en cuenta el artículo sobre el que nos basamos y la Agenda 2020 podemos pensar que la candidatura de una futurible ciudad olímpica vendrá financiada por el sector público (principal promotor de deporte e general) más la aportación del COI. Actualmente es indudable que la moderación económica debe primar en cualquier contexto y más en aquellos en los que no repercute directamente en el producto final. Es decir, una candidatura fallida a los JJOO no puede costar millones, porque ni tienes el producto asegurado ni la vas a recuperar, por lo menos a corto plazo. Esto le sucedió a Madrid en las últimas dos candidaturas a las que se presentó, donde se invirtieron a fondo perdido más de 25 millones de €. La capital española en las últimas dos candidaturas no salió elegida y permitirme decir que coincido plenamente con el artículo que nos atañe. El motivo de la desestimación de la candidatura fue la austeridad planteada por los españoles frente a la “exoticidad” de Japón. Sabiendo que lo que inclino la balanza fue el derroche y la pompa de los japoneses ¿os creéis que la austeridad es un objetivo para el COI?

Por otro lado está la problemática de la visión (licita o no) de los JJOO como un negocio cuando en la idea original de Pierre de Coubertin ni siquiera aparecía esa connotación. Yo me pregunto ¿hasta qué punto deben ser los JJOO un negocio? Rentabilidad si pero, ¿a qué precio? Al de dejar a personas sin hogar, el de hacer nuevas villas, estadios, circuitos… cuando hay un alto porcentaje de gente en el país por debajo del umbral de la pobreza. Sí señores/as, esto está sucediendo y el ejemplo más reciente son los juegos de Brasil. Ahora se plantean como objetivo la austeridad tanto en las candidaturas como en el propio evento, un poco irreal ¿no?

Otra de las cuestiones planteadas en la Agenda 2020 y reflejada en el artículo es la posibilidad de establecer subsedes en otros países. La idea de diversificar el producto en sí no está mal si se considera que el objetivo es hacer llegar los beneficios a más territorios y por tanto, redistribuir los costes. Pero también se puede ver desde la óptica de conseguir en general más beneficio. Particularmente, se me hace raro que le “den” los JJOO a Madrid y las subsedes estén en Gibraltar, Andorra o Lisboa. En este caso creo que la balanza se inclina de manera estrepitosa hacia el lado puramente económico dejando lo deportivo en un segundo plano.

Es muy importante tener en cuenta el papel que juegan las federaciones internacionales, así como la pirámide territorial descendente en la planificación y desarrollo de los JJOO. A estas entidades privadas, con funciones públicas, les interesa que se incluyan más modalidades deportivas para obtener mayor peso en la parte alta de la pirámide. Querría incluir un “agente” importante en esta reflexión: el aficionado. Con más modalidades deportivas (pensemos en deportes como el rugby o el surf) más aficionados que quieren tu producto, es decir aumentas la cuota de mercado. A más cuota de mercado, más entrada de dinero por la vía tradicional SSSL pero también por el modelo contemporáneo MCMMG. En definitiva más beneficios.

La sociedad actual ya tiene interiorizado que las decisiones de grandes eventos y elección de sedes están relacionadas con la economía y con la diplomacia. Por tanto, el interés deportivo pasa a un segundo plano. Desde el punto de vista del aficionado como grupo de interés es necesario mantener una imagen de adaptación constante al entorno y puede que sea lo que se intenta desde el COI, pero es necesario que las ideas y propuestas se confirmen con hechos.

 

Bibliografía:

COI. Agenda 2020. Recuperado de: https://www.google.es/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&source=web&cd=2&ved=0ahUKEwjKgtfP8JHQAhWDVRoKHbtjDd4QFggkMAE&url=http%3A%2F%2Fwww.estudiosolimpicos.es%2Findex.php%2Fcomponent%2Fphocadownload%2Fcategory%2F1-descargas%3Fdownload%3D12%3Ala-agenda-2020-el-exito-la-mejor-razon-para-el-cambio&usg=AFQjCNGOYRwpC_BcQYOYN8GEjP5Dp6CvwA&sig2=1bshHIGI2tWSaPnvQdXDmQ&cad=rja

  • Articulo al que se hace referencia en el texto:

Sánchez, P. (2015). Economía, política y algo de deporte: pongamos que hablo del COI.  Recuperado de: https://mbadeporte.wordpress.com/2015/01/23/economia-politica-y-algo-de-deporte-pongamos-que-hablo-del-coi/

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ADAPTARSE O MORIR

Autor: Mario González Rodríguez (MBA Deporte Universidade de Vigo)

En la senda de lo que Patricio Sánchez planteaba  en la entrada “ECONOMIA, POLÍTICA Y ALGO DE DEPORTE: PONGAMOS QUE HABLO DEL COI” continúo en la misma línea con otra entrada, formulando dos posibles respuestas, que a mi parecer podrían justificar este acercamiento del Olimpo en el que se desenvuelve el  COI a los problemas terrenales que le puedan surgir al país organizador.

A la sazón, se me plantean dos cuestiones: una de ellas, ¿Por qué le preocupa al COI la austeridad? Si el COI como uno de los grandes promotores del evento olímpico no tiene problemas económicos.

El siguiente artículo nos puede ilustrar en este aspecto, desde un punto de vista de la avalancha económica que supone unos Juegos Olímpicos de forma directa y desde otro, cómo los estados (en este caso el español http://www.libremercado.com/2013-03-21/el-coi-y-las-olimpiadas-un-negocio-de-8000-millones-de-dolares-1276485402) se brindan a garantizar el evento, sin que suponga ningún riesgo para el COI. Estas garantías  van más allá de la construcción de instalaciones y equipamientos de dudosa rentabilidad futura, tanto social como económica.  Los poderes públicos españoles sin ir más lejos, para la organización de las Olimpiadas de Madrid se comprometían, por escrito con el COI (ver tabla 3.1 del Dossier Madrid 2020) a muchas otras obligaciones como:

  • Garantizar que no habrá otro evento similar durante las mismas fechas,
  • Proteger todas las marcas olímpicas,
  • Eliminar todo tipo de tasas e impuestos a bienes necesarios para los JJOO o personas que trabajen en los mismos,
  • Asumir el posible déficit del Comité Organizador,
  • Prestación, sin coste, de los servicios necesarios de seguridad y sanidad,
  • Legislación para evitar el ambush marketing (es decir, que las marcas competidoras de los patrocinadores de los JJOO no puedan anunciarse y así se aprovechen de los sponsors que pagan al COI),
  • Control de la publicidad exterior, en el transporte público y en los aeropuertos,
  • Poner a disposición del comité organizador las instalaciones libres de derechos comerciales,
  • Mejoras en la capacidad de las infraestructuras de transporte.

Entonces por qué le preocupa la austeridad a una organización privada, que recibe todas estas ayudas y colaboración públicas de los países que desean ser sedes del evento olímpico.

Y la segunda cuestión, sería:  ?por qué ahora?

Una posible explicación a la primera cuestión podría ser que el COI esté intentando una mejora de su imagen de cara a las sociedades del mundo a través de un restyling, respondiendo a principios de responsabilidad social corporativa y que abarca la sostenibilidad en el sentido más amplio (http://www.eoi.es/wiki/index.php/Desarrollo_sostenible_en_Responsabilidad_Social_y_Sostenibilidad_Empresarial).

Con esta idea del restyling, podríamos formular una hipótesis del por qué ahora. La idea giraría en torno a la sensibilidad de la población con los casos de corrupción en entes tanto públicos como privados, entre los que se encuentra el COI. Esto lo obliga, en el futuro, a dar una imagen de transparencia y preocupación por la situación económica y social de los países organizadores. Esto explicaría también la posibilidad de que los países organizadores puedan introducir disciplinas de mayor arraigo en el programa olímpico, en una concesión de protagonismo. De esta manera mantener su estatus de promotor de este espectáculo que son las Olimpiadas.

Como una adaptación biológica, para garantizar la supervivencia, el COI según las demandas socio económicas mundiales, va ajustando su forma. Y a todo esto, me doy cuenta ahora que no he tocado en ningún momento los valores deportivos, principal objeto de esta organización, ¿por qué será?…

 

RIESGO OLÍMPICO

Autor: Antonio González (MBA Deporte)

atletas al limite “Alcanzar el éxito, ganar dinero, El incentivo económico se ha vuelto tan grande que los jugadores están dispuestos a correr riesgos con su salud puesto que sus sueldos varían en función del éxito o del fracaso” así resume el guionista del documental “Atletas al límite: el reverso de la medalla” lo que está pasando en estos momentos con los deportistas.

¿Han estado los estados dispuestos a correr riesgos financieros con tal de organizar unos JJOO?

Está claro que el COI sale beneficiado con la organización de los juegos al obtener los mejores servicios del mejor postor, mediante un proceso de selección por la organización de un producto enlatado, donde la ciudad elegida pasa a ser una especie de franquiciado del propietario del evento. No  hablo sólo de lo estrictamente deportivo, la ejecución de las obras también es una parte jugosa y existen muchos intereses a su alrededor que pesan y mucho en las decisiones como se ha podido ver en la última elección de Tokyo como sede para 2020 ante Madrid, que se basaba en no tener que hacer apenas gasto en infraestructuras.

Que los países organizadores quieran parte del pastel y que no se conformen con los beneficios obtenidos de la venta de su imagen por el mundo parece más que razonable, aunque esta imagen también puede ser negativa, dentro y fuera de sus fronteras, como le está ocurriendo a Brasil debido a que  en el país arrastra una profunda crisis económica acompañada de pobreza, inflación y crimen. Por ello puede ser que este dejando de ser interesante y goloso para los países organizar los JJ.OO. Se intuye que para que el país organizador obtenga beneficio, o que este sea mayor, hay dos opciones: abaratar el coste de su organización o que el propietario del evento reduzca beneficios, y con las medidas adoptadas a corto plazo el COI parece no estar dispuesto a asumir una reducción de su botín, aunque en la agenda 2020 hable de austeridad.

Lo que si está claro es que la población alemana ante la crisis económica que nos toca vivir ha desestimado invertir 12.000 M€ para ser sede de los JJ.OO de 2024, y antes otra ciudad alemana había dado la espalda a ser sede de los JJ.OO. de invierno en 2022. ¿Serán los alemanes los primeros en ajustar los beneficios del COI y acelerar la implantación de la agenda 2020?, recordemos que el COI cuenta con un presidente alemán,  Thomas Bach elegido en Buenos Aires 3 días después de la elección de Tokyo como sede olímpica para 2020, lo que parecía iba a ser una decisión de sede con gran cantidad de apoyos se está complicando y colocando en riesgo al único de los tres vértices que no lo estaba, el COI. Eso sí, cada uno por motivos diferentes.

Fuentes:

http://www.lagranepoca.com/archivo/31930-nadie-juzgara-brasil-si-renuncia-olimpiadas.html

http://vozpopuli.com/actualidad/31284-el-coste-de-los-tres-fracasos-olimpicos-de-madrid-iguala-la-inversion-realizada-en-los-juegos-de-londres

http://www.elconfidencial.com/economia/2013-09-09/madrid-entierra-8-000-millones-de-euros-en-su-empeno-por-albergar-los-juegos_25668/

http://www.marketingdeportivomd.com/2015/12/hamburgo-renuncia-su-candidatura-los.html

http://www.elperiodico.com/es/noticias/deportes/hamburgo-rechaza-referendum-candidatura-juegos-olimpicos-2024-4712430

http://deportes.elpais.com/deportes/2015/09/16/actualidad/1442395700_926370.html

https://www.youtube.com/watch?v=JJCrxgCJ0JQ

 

La prioridad del COI

Autor: Fernando Lago Cameselle

El Comité olímpico internacional (COI)  y su transformación hacia  la priorización de lo económico-político antes que lo deportivo, es un tema que no tiene discusión bajo mi punto de vista.

Para la redacción y documentación de este texto, me he instruido debidamente, y esto no ha hecho mas que reafirmar mi opinión acerca del COI como una organización con ánimo de lucro pese a pregonar lo contrario.

Para argumentar mi opinión, me he fijado en la evolución de los JJ.OO a lo largo de la historia. Viendo como estos  se han transformado a lo largo de los años, se demuestra que el tema económico prima sobre el deportivo.

Los JJ.OO han ido evolucionando  lo largo del tiempo, a medida que la sociedad avanzaba los juegos lo hacían a la par. Y el COI  ha tenido que adaptarse a una variedad de avances económicos, políticos y tecnológicos. El crecimiento de los medios de comunicación y la retransmisión de los JJ.OO, hizo que las grandes empresas a nivel mundial se interesasen en su patrocinio y comenzó así la comercialización de los juegos. Al principio el COI se negó, ya que creía que la presión de los intereses corporativos afectaría indebidamente la toma de decisiones del mismo. El COI  dejó a los comités organizadores negociar sus propios contratos de patrocinio y empleo de los símbolos olímpicos . A partir de 1972 esto cambia hacia la expansión de los Juegos a través del patrocinio corporativo y la venta de derechos televisivos. Antes del cambio, el COI  contaba con 2 millones de dólares en activos, y ocho años después tenía 45 millones (1).

A lo largo del tiempo esta cifra ha ido creciendo. En 1985 el COI  estableció el Programa Olímpico (TOP por sus siglas en inglés). Los miembros de este programa reciben derechos exclusivos de publicidad y uso del símbolo olímpico —los anillos olímpicos— en sus publicaciones y anuncios. El coste por incorporarse a él es de aproximadamente 50 millones de dólares por una olimpiada (4 años) (1).

Los Juegos generaban cada vez más interés y el COI ingresaba mas dinero por los derecho de retransmisión del evento. He aquí algunos datos:

La CBS pagó 375 millones de dólares por los derechos de transmisión de los Juegos Olímpicos de Nagano 1998, mientras que la NBC gastó 3500 millones de dólares por los derechos de transmisión de todos los Juegos Olímpicos del periodo 2000-2012.

La audiencia  se incrementó de manera exponencial desde la década de 1960 hasta finales de siglo. Las estimaciones globales de audiencia de México 1968 fue de 600 millones, mientras que, en Los Ángeles 1984  la audiencia aumentó a 900 millones, para Barcelona 1992  la audiencia fue de 3500 millones de personas (2).

Sin embargo esta dinámica cambió en Sidney 2000 donde la cuota de pantalla bajó hasta niveles de 1968. Esto fue debido  al aumento de la competencia de los canales de cable y la aparición de Internet.

Ante esto, el COI lejos de quedarse de brazos cruzados realizó una serie de medidas como contra ataque, lo que demuestra  que el COI está mas interesado en el apartado económico que en el político.

El COI respondió implementando una serie de cambios en el programa olímpico. En la edición de verano, la competición de gimnasia se amplió de siete a nueve días y se agregó una Gala de Campeones buscando obtener un mayor interés del público.  También amplió los programas de natación y clavados, ya que ambas disciplinas gozaban del interés de una gran cantidad de telespectadores.

Esta medida es muy parecida a la nueva que ha incluido en su agenda 2020  de eliminar el límite actual de 28 deportes. En mi opinión el COI como se demuestra aquí, toma sus decisiones deportivas en base a como estas repercutirán en lo económico.

La financiación del COI proviene de : derechos televisivos, programa de patrocinio TOP, patrocinios a nivel local, venta de entradas y licencias. (3)

grafico ingreso

En el período de 2005-2008 (último ciclo olímpico con las cuentas completas) sus ingresos por estos conceptos alcanzaron los 5.450 millones de dólares. Y las previsiones apuntan a que entre 2009 y 2012 esta cifra pudo haber alcanzado los 8.000 millones (unos 6.175 millones de euros). El desglose sería de un 50% aproximadamente en derechos televisivos (unos 4.000 millones), unos 1.000 millones en patrocinios de las grandes marcas, y unos 3.000 millones que se generaron a nivel local (2.100 millones en Londres 2012 y 900 en Vancouver 2010), entre los patrocinadores nacionales, la venta de entradas y el merchandising. De acuerdo a las cifras del COI, el 90% de este dinero se destina a financiar el deporte a lo largo del mundo (los comités olímpicos internacionales, las federaciones deportivas y actos de promoción del deporte). Si esto es así, quedarían unos 800 millones en un período cuatrienal. Son 200 millones de dólares al año para los miembros del COI (4).

Todos estos datos respaldan lo argumentado, cuanta más repercusión levante los juegos, más  ingresos publicitarios y mayor es el pastel que se lleva el COI. Esto es más fácil si la sede elegida esta situada en un país con recursos económicos altos, donde puedan brindar un buen espectáculo al espectador y las televisiones y patrocinadores  quieran invertir más dinero.

Fuentes:

http://www.20minutos.es/noticia/1910572/0/coi/madrid-2020/buenos-aires/

https://es.wikipedia.org/wiki/Comité_Ol%C3%ADmpico_Internacional

https://es.wikipedia.org/wiki/Juegos_Ol%C3%ADmpicos (1)

http://www.eleconomista.es/otros-deportes/noticias/6603272/04/15/El-COI-publica-su-politica-de-remuneraciones-por-primera-vez.html#.Kku8Ga6jpJZserH

http://www.libremercado.com/2013-03-21/el-coi-y-las-olimpiadas-un-negocio-de-8000-millones-de-dolares-1276485402/  (4)

 http://juegosjuegosolimpicos.blogspot.com.es/2013/09/television.html  (2)

http://www.olympic.org/ioc-financing-revenue-sources-distribution?tab=sources  (3)

¿QUÉ SUCEDE TRAS LA CELEBRACIÓN DE UN GRAN EVENTO DEPORTIVO?

Autor: Carlos Gómez Barge (SETrg)

Una vez que el evento deportivo ha finalizado, la ciudad o la región que lo ha organizado debe hacer balance del mismo. Es necesario plantearse qué elementos se quedan y qué elementos se van de un lugar que, durante unos días, ha sido el foco de atención para millones de personas.

Mientras que en “¿Y después qué? El legado deportivo” se hacía un repaso teórico sobre el concepto del legado deportivo, la continuación del artículo pretende presentar la situación actual de algunas ciudades que en su momento acogieron un evento de talla mundial.

En 1976, la ciudad de Montreal albergó los Juegos Olímpicos que marcaron un antes y un después en la organización de los mismos. Albergar unos JJ.OO. siempre fue motivo de orgullo para el país organizador, pero el elevado déficit alcanzado en esa edición arruinó las finanzas públicas que tuvieron que asumir una deuda que tardó en pagarse treinta años. Incluso se estableció un impuesto especial sobre el tabaco para sufragar los gastos. Los problemas no se acabaron aquí, ya que el estadio olímpico se convirtió en un gigantesco elefante blanco que supone importantes gastos de mantenimiento y cuyo uso es esporádico. Por otra parte, el velódromo se convirtió en un jardín botánico.

En el caso de Sarajevo, los recintos de los Juegos Olímpicos de invierno de 1984 fueron reciclados de la manera más devastadora posible. Durante la guerra de Bosnia, las pistas de bobsleigh se emplearon a modo de trincheras para francotiradores serbios. Los asientos del Zetra Hall (donde se practicaba patinaje de alta velocidad) se utilizaron para construir ataúdes, y después de que el edificio fuese bombardeado y prácticamente destruido, lo que quedó se usó como morgue improvisada.

  Ilustración 1. Pista de bobsleigh en Sarajevo

Ilustración 1. Pista de bobsleigh en Sarajevo

Fuente. El País

 Los Ángeles aprovechó el patrocinio privado para costear los gastos de los Juegos Olímpicos de 1984. El Comité Organizador logró que los juegos no sólo no supusieran una carga para el erario público norteamericano, sino que logró un beneficio económico de 250 millones de dólares. Se trataba del primer resultado positivo obtenido por unos juegos desde 1932. Y lo hizo mediante una fuerte participación de la iniciativa privada que se encargó de la organización, aportó fuertes recursos mediante el patrocinio y los derechos televisivos e incluso construyó por cuenta propia las nuevas instalaciones necesarias de la piscina olímpica y el velódromo.

Poco queda ya de ese triunfo en Los Ángeles. El Estadio de Los Ángeles es la sede del equipo universitario de Fútbol Americano USC Trojans. De las primeras Olimpiadas, el Gran Auditorio Olímpico que se construyó para albergar las competiciones de boxeo es ahora una iglesia que utiliza la comunidad surcoreana. En la década de los años 70 filmaron las escenas de la primera película de Rocky allí. Otra de las edificaciones que han sufrido un cambio sustancial es el estadio de bádminton, reconvertido en el Badminton Theatre; mientras que los pocos resquicios que quedan vivos de los Juegos de 1984 son una serie de murales conmemorativos y que con el tiempo quedaron maltrechos por el desuso y por los graffitis. Actualmente están siendo restaurados.

Y llegaron los Juegos Olímpicos de 1992 en Barcelona. Costaron al menos el triple que los organizados en Corea y los ingresos también se incrementaron pero no en tal proporción. Constituyen el ejemplo tradicional de buen legado de un gran evento que sirvió para transformar la ciudad y “abrirla al mar”. Sin embargo, estos Juegos también estuvieron su “lunar” en lo que se refiere a la infrautilización que en los últimos años ha tenido el Estadio Olímpico, sobre todo después de que el R.C.D. Espanyol dejara de disputar sus partidos allí. Parece ser que ahora se quiere instalar un parque temático deportivo en la zona del estadio. Este estadio había sido construido para la candidatura de la ciudad a las Olimpiadas de 1936 (que fueron concedidas a Berlín) y estuvo infrautilizado hasta su reforma para albergar los Juegos Olímpicos de 1992.

Ilustración 2. Palau Sant Jordi, construido para los JJ.OO. de Barcelona 1992

Ilustración 2. Palau Sant Jordi, construido para los JJ.OO. de Barcelona 1992

Fuente. http://www.sitiosdebarcelona.net

 En el caso de Barcelona, muchas de las infraestructuras que se realizaron ya estaban previstas en los planes urbanísticos de hacía 20 años y los Juegos fueron una excusa para llevar a cabo todos esos cambios en la ciudad. Mucha gente destacó la importancia de los Juegos para la ciudad y el país, aunque también hubo personas que se sintieron desplazadas como ciudadanos y que la economía se había estancado después de las Olimpiadas. No obstante, la reacción global es positiva debido a que las mejoras en la ciudad se hicieron en previsión de los Juegos Olímpicos.

Atenas  y los Juegos Olímpicos de 2004 representan, posiblemente, uno de los grandes fracasos post Olímpicos que aún resuena en la memoria colectiva. La gran mayoría de los sitios están cerrados, abandonados y cubiertos de maleza. Los críticos aseguran que tan sólo algunas mejoras en las infraestructuras, como el entonces nuevo tranvía entre el centro y la zona marítima, son el único legado positivo.

Diez años después del arranque de los JJ.OO de Atenas, los escenarios deportivos ya no son lo que eran. El estadio olímpico se utiliza para los partidos de fútbol del AEK de Atenas, lo mismo que el que el estadio cubierto, que se utiliza regularmente por el equipo de baloncesto del Panathinaikos. La piscina olímpica, el velódromo y las canchas de tenis solo sirven de entrenamientos. Las instalaciones de deportes minoritarios, como el vóley playa, el béisbol o el softball han sido abandonadas por el coste que supone su mantenimiento. Una excepción es la sede de bádminton, que ha sido reconvertida en teatro.

 Ilustración 3. Pista de Vóley Playa utilizada en los JJ.OO. de Atenas 2004

Ilustración 3. Pista de Vóley Playa utilizada en los JJ.OO. de Atenas 2004

Fuente. CB24 Noticias Centroamérica

Desde hace diez años, el coste real de los Juegos Olímpicos es objeto de polémica entre los políticos con estimaciones que varían entre 5.000 millones y 27.000 millones de euros. Lo que sí es una cifra indiscutible es que el déficit presupuestario, que en 2002 rondaba el 3,7% del PIB, se disparó en el año olímpico al 7,5% y la deuda estatal subió en un año de 182.000 millones a 201.000 millones de euros.

La cúpula del estadio olímpico de Atenas, diseñada por el arquitecto español Santiago Calatrava, que costó 130 millones de euros, necesita 9,5 millones de euros para los trabajos de mantenimiento necesarios, pero, en tiempos de crisis económicas, las prioridades del Ministerio de Cultura y Deporte son otras.

Los Juegos Olímpicos de Pekín en 2008 fueron, en su momento, los juegos más caros de la historia con 26.000 millones de euros (Sochi los superó con 36.000 millones). Su gigantismo hacía prever lo peor: la proliferación de los temidos elefantes blancos, instalaciones de alto coste infrautilizadas. Sedes como el campo de béisbol, el canal de piragüismo de Shunyi o el velódromo de Laoshan agonizan vallados y abandonados. El Wukesong del baloncesto se ha convertido en MasterCard Center como cancha de los Beijing Ducks, de giras de la NBA o de conciertos.

Frente al modelo de Londres 2012, con muchas instalaciones reciclables y desmontables, se apostó por sedes fijas. El Estadio Olímpico “Nido” supuso un coste de 360 millones de euros y su mantenimiento alcanza los 8 millones de euros al año. No tiene un uso previsto y en él se montó un festival de nieve, se hizo una Carrera de Campeones de coches de Schumacher y Vettel, se jugaron dos Supercopas de Italia de fútbol, alguna reunión de atletismo, un Brasil-Argentina de fútbol, etc.

El Cubo de Agua ha visto cómo en una de sus alas crecía el parque acuático más grande de Asia mientras que en las piscinas sigue habiendo pruebas de la FINA y en sus trampolines se ha rodado el “Mira Quién Salta” chino. El Estado sigue subvencionando con 1,5 millones anuales esta instalación.

 Ilustración 4. “Nido” de Pájaro y Cubo de Agua en Pekín

Ilustración 4. Nido de Pájaro y Cubo de Agua en Pekín

Fuente. http://www.libremercado.com

No se trata de un hecho aislado ni mucho menos, puesto que los Juegos Olímpicos de invierno de Sochi 2014 han supuesto también una inversión descomunal para organizar un mega evento en un lugar no preparado para ello y de dudosa utilización posterior. Las inversiones totales en infraestructuras para la organización de los JJ.OO. pasaron de los 8.700 de euros en su candidatura de 2007 a una cifra reconocida de 36.000 millones. Los grandes eventos parecen fuera de control, sobre todo desde la fase en la que los candidatos presentan sus proyectos, a lo que finalmente acaba siendo la inversión real su organización. Sochi se están planteando convertir algunas de las sedes de los últimos Juegos en zonas de juego; otras ya se han convertido en centros comerciales o se han cedido a las federaciones rusas de los respectivos deportes.

En los Juegos Olímpicos de Londres 2012 el legado era una parte central de la candidatura. Se centraba en inspirar a la gente joven e incrementar su participación deportiva. Los JJ.OO. contribuirían a “inspirar a una generación”.

Existía un énfasis especial en los aspectos no deportivos más que en el propio evento. De hecho, la transformación urbanística de la zona este de Londres era una parte central del legado. El Proyecto de Candidatura de Londres 2012 afirmaba que “los Juegos de Londres 2012 serían el más potente catalizador nunca imaginado para la transformación de una de las zonas más deprimidas de la ciudad. El evento serviría para acelerar la mayor transformación nunca vista en las ciudades durante más de un siglo. Cientos de miles de personas se verían afectados por la creación de nuevos empleos y nuevas viviendas sostenibles, nuevas instalaciones deportivas y otras infraestructuras; todo ello en uno de los mayores parques urbanos creados en Europa en 200 años. Este será el verdadero y sostenible legado a largo plazo”.

En lo que respecta a las infraestructuras, Londres apostó por redimensionar su Estadio Olímpico que pasó de los 80.000 asientos durante los Juegos a 25.000, pero lo ha mantenido como instalación atlética. Su posible uso por parte de un equipo de fútbol se descartó debido a la impopularidad de los estadios con pista de atletismo y a que deseaban que también sirviera de pruebas atléticas.

En el caso de la Copa del Mundo de la FIFA 2014 en Brasil, el dinero invertido en su organización, superó lo invertido en las Copas del Mundo de Alemania y Sudáfrica juntas. Un ejemplo es el estadio de Manaos, una infraestructura injustificable desde el punto de vista del uso posterior de la misma, con una inversión de más de 600 millones de dólares, en una zona sin tradición futbolística y en la que no tendrá uso posterior alguno. Un estadio en una ciudad sin equipo de fútbol ni en primera, ni segunda división.

Continuando con el país sudamericano, actualmente la estimación más realista acerca de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro en 2016 habla de un nivel de inversión de 12.000 millones de dólares, que multiplica casi por 4 la última cifra presentada. Estos incrementos en la inversión y el gasto a realizar se están sumando el incumplimiento de partes esenciales del proyecto  en cuanto a sedes y, sobre todo, a los efectos positivos de la organización del evento en la ciudad y en el país. El último ejemplo es la deplorable situación de contaminación en la que se encuentra la bahía donde se deben celebrar las pruebas de vela y que se había puesto como uno de los mejores ejemplos a nivel internacional de regeneración medioambiental gracias a un evento deportivo.

Más que el hecho de que se superen las previsiones de inversión, que también, lo que de verdad debe preocupar a los propietarios de los eventos es que los compromisos asumidos por las candidaturas (y por las administraciones públicas que las apoyan) no se acaban cumpliendo.

Es necesario establecer mecanismos de control sobre la base de las promesas realizadas en la fase de candidatura y su cumplimiento posterior. En el caso de que éste no se produzca, los propietarios de eventos deberían tomar decisiones al respecto, ya que son los más interesados en que dichos efectos sean reales y, sobre todo, para el conjunto de la sociedad. Parece que el COI, en la Agenda 2020, va en esa dirección, aunque llega tarde en el caso de Río. Asimismo, el COI ha desarrollado el OGI (Estudio del Impacto de los Juegos Olímpicos) en el que se incluyen 120 indicadores para evaluar el impacto económico, social y medioambiental en un período de 12 años. Los Juegos Olímpicos de Londres en 2012 fueron los primeros Juegos Olímpicos de verano en donde se implantó el OGI.

Lo que parece claro es que el paso del tiempo permite comprobar como todas esas buenas palabras del legado olímpico se vuelven vacías o como esas costosísimas instalaciones deportivas que aparecen repletas de gente en la inauguración pasan a estar abandonadas.

¿Puede existir mayor derroche que gastarse millones y millones en unos mastodónticos monumentos de hormigón para usarlos solo un mes? La única manera de que eventos de grandes dimensiones puedan seguir celebrándose es gastando en ellos únicamente el dinero que generen, incluyendo cualquier gasto necesario en instalaciones deportivas. Con ello se lograría que si las instalaciones vuelven a usarse y si siguen siendo utilizadas, lo hagan una vez amortizadas, constituyendo de esta manera el verdadero legado olímpico.

Referencias:

http://javier-sobrino.com/2015/03/06/del-dicho-al-hecho-el-legado-de-los-eventos-deportivos/

http://javier-sobrino.com/2014/07/22/el-no-uso-de-las-infraestructuras-deportivas-despues-de-los-eventos/

http://elpais.com/elpais/2014/07/07/icon/1404734896_747988.html

http://es.euronews.com/2014/08/12/el-abandonado-legado-de-atenas-2004-diez-anos-despues/

http://eurosybalones.blogspot.com.es/2012/12/imagenes-del-fracaso-del-legado-olimpico.html

http://eurosybalones.blogspot.com.es/2008/10/qu-hacer-con-un-estadio-olmpico-sin.html

http://eurosybalones.blogspot.com.es/2008/08/auge-y-cada-del-negocio-olmpico.html

http://www.abc.es/deportes/20140811/abci-deudas-jjoo-atenas-2004-201408111210.html

¿Y DESPUÉS QUÉ? EL LEGADO DEPORTIVO

Autor: Carlos Gómez Barge (SETrg)

El deporte es un instrumento sin igual para fomentar el desarrollo de la sociedad desde múltiples puntos de vista. No existe un instrumento con semejante poder de convocatoria, seguimiento en los medios y aceptación como determinados eventos, competiciones, equipos o deportistas.

Los mega eventos movilizan a muchas personas, dirigentes y trabajadores, atraen participantes y visitantes, y generan gran interés en los medios de comunicación, en particular la televisión, y en las personas. Tienen una doble virtud: su organización incrementa la actividad económica, en particular las inversiones en infraestructura, y su celebración incrementa la visibilidad del lugar donde se realizan. Los mega eventos son, por tanto, una fuente de negocio, una gran industria.

La organización de un evento pasa por diversas fases. Si se toma como ejemplo el caso de los Juegos Olímpicos, el evento dura únicamente 15 días, pero el proceso se inicia aproximadamente 11 años antes de la celebración del evento, con la preparación de la candidatura al COI. Durante los 6 años previos a los Juegos, desde el momento de la nominación hasta el día de la ceremonia de inauguración, se llevan a cabo las fases de planificación y organización. Los 15 días de celebración de los Juegos corresponden a la implementación del evento, y posteriormente, se encuentran la fase de cierre y liquidación y los impactos de los Juegos.

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Los eventos deportivos se caracterizan por la corta duración del evento propiamente dicho, pero el impacto de su celebración puede durar años y ser de vital importancia para la entidad organizadora, la ciudad o país sede, etc. Siguiendo con el ejemplo de los Juegos Olímpicos, estos tienen un impacto en la economía, política, sociedad, cultura, urbanismo, etc. de la ciudad sede, así como pasan a ser un elemento en la historia de la misma y un objeto de investigación académica.

El legado de los eventos no siempre es tomado suficientemente en cuenta por los organizadores en los procesos de planificación, organización y evaluación. Este legado puede abarcar diversas dimensiones, incluyendo aspectos tangibles como infraestructura, economía, etc. y aspectos intangibles como la educación, el voluntario, el “saber hacer”, etc. Estos elementos intangibles son “la fuerza conductora de aquellos tangibles para desarrollar un legado a largo plazo” (Moragas, Kennett & Puig, 2003).

Independientemente del tiempo de producción y el espacio, el legado es todo aquello que puede ser planificado y no planificado, ser positivo y negativo así como aquellas estructuras tangibles e intangibles creadas por y para el evento que permanecen más allá de la duración del propio evento (Preuss, 2007). El legado se incorpora a la Carta Olímpica formando parte de la misión y función del COI en 2002: “para promover un legado positivo de los Juegos Olímpicos para las ciudades sede y los países sede” (Carta Olímpica, norma 14). Es tal la importancia dedicada a este asunto que en noviembre de 2002 se celebró una Conferencia dedicada al Legado Olímpico.

Cuando se hace referencia a este concepto es indispensable enmarcarlo dentro de los trece tipos de legados existentes (Walters, 2013). De esta forma se distingue:

  • Legado cultural. Hace referencia a los programas y oportunidades culturales que se originan tras un evento.
  • Legado medioambiental. Centrado en el desarrollo de políticas de diseños arquitectónicos y de ingeniería sostenibles.
  • Legado educativo e informativo. Tipo de legado vinculado con el desarrollo personal, la experiencia, el conocimiento y la investigación.
  • Legado financiero y económico. Relacionado con la creación de empleo, la mayor afluencia de turistas y la posibilidad de albergar eventos como herramienta de promoción.
  • Legado de imagen. Legado que se deriva en una mayor proyección nacional e internacional y de imagen del lugar.
  • Legado de recuerdo. Experiencias personales, recuerdos del evento.
  • Legado del movimiento olímpico. Legados asociados a los valores olímpicos.
  • Legado político. Vinculado con el desarrollo de políticas.
  • Legado psicológico. Emociones personales y colectivas, sentimiento de orgullo nacional, entusiasmo.
  • Legado social. Salud, progreso social, personas sin techo, participación social.
  • Legado deportivo. Infraestructuras e instalaciones deportivas, promoción del deporte y participación deportiva.
  • Legado de sostenibilidad. Impacto a largo plazo.
  • Legado urbanístico. Legado referido a las instalaciones, transformaciones de un área y mejora de infraestructuras.

En cuanto a la planificación y gestión del legado, Parent & Smith-Swan (2013) distinguen claramente cuatro fases:

  1. Conceptualización. Esta fase, que comienza antes de la presentación de la candidatura del evento, se centra en desarrollar la visión del legado del evento.
  2. Planificación e implantación. Durante la planificación e implantación del Comité Organizador se expondrá e implantará la visión del legado.
  3. El fin de esta fase es distribuir y transferir los activos del legado, que se realizará durante la finalización y despedida del Comité Organizador.
  4. Gobernabilidad del legado post evento. Finalmente, la desaparición del Comité Organizador traerá consigo la evaluación y gestión del legado a largo plazo.

A la hora de organizar un evento, los propietarios de los eventos deben ser conscientes de que dichas exigencias y niveles de inversión no son sostenibles y que se debe buscar un equilibrio entre el espectáculo deportivo y la sostenibilidad financiera. Hay infraestructuras muy caras de deportes minoritarios que habrá que pensar si tiene sentido construir o, cuanto menos, reducir las exigencias. Los ciudadanos (y contribuyentes) de los países organizadores así lo demandan.

Cuando las medallas y los trofeos se han entregado, cuando los atletas regresan a sus hogares y la atención se centra en lo que ha de venir, la pregunta que se plantea es: ¿qué queda y qué se va en aquella ciudad que una vez fue el centro del mundo? La segunda entrega del artículo tratará de dar respuesta a esta pregunta analizando la situación actual de muchas ciudades que en su día acogieron un evento deportivo de talla mundial.

Referencias:

Moragas, M., Kennet, C. & Puig, N. (eds.) (2003). Conclusions and recommendations. Symposium on the Legacy of the Olympic Games. International Symposium 14, 15, 16 November 2002. Lausanne: International Olympic Committee, 489-492.

Parent, M.M., Smith-Swan, S. (2012). Managing major sports events: theory and practice. New York: Routledge.

Preuss, H. (2007). The conceptualisation and measurement of mega sport event legacies. Journal of Sport Tourism, 12 (3-4), 207-228.

Shone, A. & Parry, B. (2001). Successful event management: a practical handbook. London: Continuum.

Walters, G. (2013). Gestionando el legado de un evento deportivo: El caso de los Juegos Olímpicos de Londres 2012. Birkbeck: University of London.

ECONOMIA, POLÍTICA Y ALGO DE DEPORTE: PONGAMOS QUE HABLO DEL COI

Autor: Patricio Sánchez  Fernández (SETrg; GEN; MBA Deporte – Universidade de Vigo)

Nada mejor pagenda_olympique2020enara aprender de economía y política y, de paso, algo de deporte que seguir al insigne Comité Olímpico Internacional (COI).  Su Agenda 2020 constituye el mejor ejemplo en este sentido y no deberían pasar desapercibidas buena parte de las medidas en ella recogida.

Lo primero que se me viene a la mente tras la lectura del documento es pensar que Madrid, en su fracasada aventura de candidatura olímpica, se anticipó al propio COI al poner sobre la mesa aspectos de economicidad (e incluso austeridad) que ahora se dejan ver por parte de los máximos responsables del Olimpismo mundial.

Así de manera explícita, la Agenda 2020 habla de abaratar los procesos de candidatura al tiempo que se ofrece una contribución financiera “significativa” del COI.  Dicho de otro modo, las candidaturas y todo el proceso que conllevan, tienen que ser más baratas.  En caso contrario, optar a ser sede olímpica se verá abocado a un derroche de recursos que dejará mal parada a buena parte de las postulantes e, incluso, a la ciudad que finalmente se lleve los Juegos (Atenas es un ejemplo que no queda muy lejos en el tiempo).

No obstante, y pese a ser una de las claras apuestas de la candidatura madrileña, que a nadie le quepa duda que éste fue uno de los puntos por los que no fue elegida, decantándose los ilustres olimpistas por la sugerente y exótica capital nipona. (Para una mayor profundización puede consultarse artículo sobre las causas de la no elección de Madrid escrito en DUVI).  En todo caso, la española será la única gran capital europea que no ha sido sede de los Juegos en sus más de cien años de historia y mucho temo que seguirá sin serlo por mucho tiempo por múltiples motivos, tanto económicos como políticos.

Tras esta reflexión, que no deja de tener su importancia, vayamos a ver como la economía y la política son los ejes fundamentales de todo el entramado olímpico.  Para ello basta con detenerse en dos de las medidas anunciadas en la Agenda.  La primera, es la referente a la eliminación del límite actual de los 28 deportes y la segunda, la posibilidad de que las subsedes olímpicas sean de países diferentes al organizador.  Sobre esta segunda, que nadie se despiste porque si bien es cierto que originariamente las sedes eran las ciudades, esto hace ya tiempo que dejó de serlo al tener una clara dimensión estatal.

Analicemos ambas propuestas, valorando qué es lo que prima en ellas, si el componente político-económico o bien el deportivo.  La apuesta por ampliar el número de deportes incluidos en la competición, trabajando solo con un límite de pruebas, podría entenderse como una vocación por dar cabida a nuevas modalidades deportivas fomentando, por tanto, los ideales olímpicos.  No me atrevo a decir de que no, pero no hace falta tener una mente muy perversa para contemplarlo de otra manera y verlo como una clara apuesta por cercenar el poder de las federaciones deportivas internacionales estableciendo unas reglas mucho más estrictas (y a veces discrecionales) para poder estar dentro del calendario olímpico.  ¿Deporte o política?

En el segundo de los casos ocurre algo parecido.  La idea de que más ciudades se puedan beneficiar de la experiencia olímpica es algo loable. La creación de las subsedes así lo ha demostrado y ha sido bueno tanto para estos propios lugares como para el propio desarrollo de los Juegos.  Sin embargo, permitiendo ahora subsedes de otros países, ¿no se está evidenciando de manera poco disimulada que los estados se le quedan pequeños al omnipotente COI y que sus necesidades de expansión van en aumento? ¿Fomento del deporte o necesidades recaudadoras?

En definitiva, estemos atentos a como se va desarrollando esta Agenda 2020 y con toda seguridad aprenderemos mucho de economía y entenderemos más de artes políticas al más alto nivel internacional.

Resumen de la conferencia de Mario Rigau sobre las Candidaturas olímpicas Madrid

Todos los elementos hasta el más pequeño juegan en los trayectos de las candidaturas olímpicas y ocurren cosas incluso en los últimos segundos que hay que controlar. De esta manera, en el caso de la candidatura Madrid 2020 existen un conjuntos de aspectos que llevan a su caída. De forma previa a la elección ya existen dos hándicaps principales. En primer lugar la retirada de Roma, que decide no presentarse como sede por motivo de la crisis económica existente y que representa la misma razón por la cual podría retirarse Madrid. En segunda lugar, la existencia de varias ciudades europeas que optan a los juegos en 2024 y que no les conviene que gane en 2020 una ciudad europea. Además de estos aspectos, afectan de forma negativa a la imagen de España y de la ciudad candidata, los casos de dopaje y la mala gestión realizada cuando el periódico El Mundo publica los posibles votos a la candidatura de Madrid 2020.

“El COI ve los juegos como un mega parque temático olímpico ambulante”

Una de las fortalezas principales de Madrid 2020 es la experiencia en sus anteriores candidaturas -2012 y 2016-, a pesar de lo cual existieron deficiencias en la estrategia internacional, así como en la presentación y comunicación. Afectó a la presentación la respuesta que se dio al tema del dopaje, así como de la recuperación económica del país. Situación similar ocurre con el tema de la infraestructura, la inversión presentada en este ámbito es muy alta para indicar que el 80% de la infraestructura necesaria ya estaba construida. De la misma forma, la idea de transmitir unos juegos olímpicos organizados con austeridad no terminó de funcionar. El COI ve los juegos como un “mega parque temático olímpico ambulante”, en resumen quiere que las olimpiadas luzcan, para que van organizar unos juegos austeramente cuando hay otras ciudades que los pueden organizar espléndidamente. Finalmente, se encontraban seguros de superar la primera ronda y no estaban preparados para trabajar el voto en el momento del desempate con Estambul.

A pesar del coste que implica el proceso de candidatura y la organización, un evento como los Juegos Olímpicos genera sinergias que reactivan la economía y bien gestionados para un país como España y más para una ciudad como Madrid establecerían un eje en su hoja de ruta y representarían un impulso para la ciudad.

 fortalezas deficiencias candidaturas Madrid

Autor: Jesyca Salgado

Mario Rigau es presidente de GLOBAL APPROACH COMPANY y fue presidente ejecutivo de la Candidatura para los Juegos del Mediterráneo de Tarragona 2017