¿Y DESPUÉS QUÉ? EL LEGADO DEPORTIVO


Autor: Carlos Gómez Barge (SETrg)

El deporte es un instrumento sin igual para fomentar el desarrollo de la sociedad desde múltiples puntos de vista. No existe un instrumento con semejante poder de convocatoria, seguimiento en los medios y aceptación como determinados eventos, competiciones, equipos o deportistas.

Los mega eventos movilizan a muchas personas, dirigentes y trabajadores, atraen participantes y visitantes, y generan gran interés en los medios de comunicación, en particular la televisión, y en las personas. Tienen una doble virtud: su organización incrementa la actividad económica, en particular las inversiones en infraestructura, y su celebración incrementa la visibilidad del lugar donde se realizan. Los mega eventos son, por tanto, una fuente de negocio, una gran industria.

La organización de un evento pasa por diversas fases. Si se toma como ejemplo el caso de los Juegos Olímpicos, el evento dura únicamente 15 días, pero el proceso se inicia aproximadamente 11 años antes de la celebración del evento, con la preparación de la candidatura al COI. Durante los 6 años previos a los Juegos, desde el momento de la nominación hasta el día de la ceremonia de inauguración, se llevan a cabo las fases de planificación y organización. Los 15 días de celebración de los Juegos corresponden a la implementación del evento, y posteriormente, se encuentran la fase de cierre y liquidación y los impactos de los Juegos.

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Los eventos deportivos se caracterizan por la corta duración del evento propiamente dicho, pero el impacto de su celebración puede durar años y ser de vital importancia para la entidad organizadora, la ciudad o país sede, etc. Siguiendo con el ejemplo de los Juegos Olímpicos, estos tienen un impacto en la economía, política, sociedad, cultura, urbanismo, etc. de la ciudad sede, así como pasan a ser un elemento en la historia de la misma y un objeto de investigación académica.

El legado de los eventos no siempre es tomado suficientemente en cuenta por los organizadores en los procesos de planificación, organización y evaluación. Este legado puede abarcar diversas dimensiones, incluyendo aspectos tangibles como infraestructura, economía, etc. y aspectos intangibles como la educación, el voluntario, el “saber hacer”, etc. Estos elementos intangibles son “la fuerza conductora de aquellos tangibles para desarrollar un legado a largo plazo” (Moragas, Kennett & Puig, 2003).

Independientemente del tiempo de producción y el espacio, el legado es todo aquello que puede ser planificado y no planificado, ser positivo y negativo así como aquellas estructuras tangibles e intangibles creadas por y para el evento que permanecen más allá de la duración del propio evento (Preuss, 2007). El legado se incorpora a la Carta Olímpica formando parte de la misión y función del COI en 2002: “para promover un legado positivo de los Juegos Olímpicos para las ciudades sede y los países sede” (Carta Olímpica, norma 14). Es tal la importancia dedicada a este asunto que en noviembre de 2002 se celebró una Conferencia dedicada al Legado Olímpico.

Cuando se hace referencia a este concepto es indispensable enmarcarlo dentro de los trece tipos de legados existentes (Walters, 2013). De esta forma se distingue:

  • Legado cultural. Hace referencia a los programas y oportunidades culturales que se originan tras un evento.
  • Legado medioambiental. Centrado en el desarrollo de políticas de diseños arquitectónicos y de ingeniería sostenibles.
  • Legado educativo e informativo. Tipo de legado vinculado con el desarrollo personal, la experiencia, el conocimiento y la investigación.
  • Legado financiero y económico. Relacionado con la creación de empleo, la mayor afluencia de turistas y la posibilidad de albergar eventos como herramienta de promoción.
  • Legado de imagen. Legado que se deriva en una mayor proyección nacional e internacional y de imagen del lugar.
  • Legado de recuerdo. Experiencias personales, recuerdos del evento.
  • Legado del movimiento olímpico. Legados asociados a los valores olímpicos.
  • Legado político. Vinculado con el desarrollo de políticas.
  • Legado psicológico. Emociones personales y colectivas, sentimiento de orgullo nacional, entusiasmo.
  • Legado social. Salud, progreso social, personas sin techo, participación social.
  • Legado deportivo. Infraestructuras e instalaciones deportivas, promoción del deporte y participación deportiva.
  • Legado de sostenibilidad. Impacto a largo plazo.
  • Legado urbanístico. Legado referido a las instalaciones, transformaciones de un área y mejora de infraestructuras.

En cuanto a la planificación y gestión del legado, Parent & Smith-Swan (2013) distinguen claramente cuatro fases:

  1. Conceptualización. Esta fase, que comienza antes de la presentación de la candidatura del evento, se centra en desarrollar la visión del legado del evento.
  2. Planificación e implantación. Durante la planificación e implantación del Comité Organizador se expondrá e implantará la visión del legado.
  3. El fin de esta fase es distribuir y transferir los activos del legado, que se realizará durante la finalización y despedida del Comité Organizador.
  4. Gobernabilidad del legado post evento. Finalmente, la desaparición del Comité Organizador traerá consigo la evaluación y gestión del legado a largo plazo.

A la hora de organizar un evento, los propietarios de los eventos deben ser conscientes de que dichas exigencias y niveles de inversión no son sostenibles y que se debe buscar un equilibrio entre el espectáculo deportivo y la sostenibilidad financiera. Hay infraestructuras muy caras de deportes minoritarios que habrá que pensar si tiene sentido construir o, cuanto menos, reducir las exigencias. Los ciudadanos (y contribuyentes) de los países organizadores así lo demandan.

Cuando las medallas y los trofeos se han entregado, cuando los atletas regresan a sus hogares y la atención se centra en lo que ha de venir, la pregunta que se plantea es: ¿qué queda y qué se va en aquella ciudad que una vez fue el centro del mundo? La segunda entrega del artículo tratará de dar respuesta a esta pregunta analizando la situación actual de muchas ciudades que en su día acogieron un evento deportivo de talla mundial.

Referencias:

Moragas, M., Kennet, C. & Puig, N. (eds.) (2003). Conclusions and recommendations. Symposium on the Legacy of the Olympic Games. International Symposium 14, 15, 16 November 2002. Lausanne: International Olympic Committee, 489-492.

Parent, M.M., Smith-Swan, S. (2012). Managing major sports events: theory and practice. New York: Routledge.

Preuss, H. (2007). The conceptualisation and measurement of mega sport event legacies. Journal of Sport Tourism, 12 (3-4), 207-228.

Shone, A. & Parry, B. (2001). Successful event management: a practical handbook. London: Continuum.

Walters, G. (2013). Gestionando el legado de un evento deportivo: El caso de los Juegos Olímpicos de Londres 2012. Birkbeck: University of London.

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Autor: MBA Deporte

MBA impartido en la Facultad de Ciencias Empresariales y Turismo del Campus de Ourense. Único programa oficial de posgrado sobre esta temática en Galicia y uno de los pocos en España. Incluído en el Top20 del Ranking Mundial de Masters en Sport Management elaborado por Sport Business International.

1 comentario en “¿Y DESPUÉS QUÉ? EL LEGADO DEPORTIVO”

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