La seguridad en el fútbol, en el disparadero


Autor: Carlos Gómez Barge (SETrg)

En torno a las 09:00 horas de la mañana del 30 de noviembre, una reyerta entre aficionados radicales del Atlético de Madrid y del Deportivo de La Coruña se saldaba con una trágica noticia, un hincha del equipo herculino fallecía como consecuencia de la contienda. Lo sucedido esa mañana en las proximidades de Madrid Río sacudía por completo al fútbol español. Francisco Javier Romero “Jimmy” se unía a una trágica lista (Manuel Ríos Suárez, Aitor Zabaleta, Guillermo Alfonso Lázaro, etc.) de muertes vinculadas a la violencia en el fútbol español.

Desde entonces, la seguridad en el fútbol ha vuelto a ser tema central de debates y tertulias en todos los ámbitos de la sociedad española. Su trascendencia queda patente en que según el “Estudio de Seguridad Ciudadana 2014”, realizado por Tyco Integrated Fire & Security, el 35% de los españoles encuestados reclama la mejora de los controles de acceso a los estadios como una de las principales medidas a tener en cuenta para mejorar la seguridad de este tipo de recintos. Según el estudio, siete de cada diez españoles cree que el comportamiento de los aficionados al fútbol es más extremo que el del resto de la población. La mayoría de los encuestados opina que en los campos de fútbol siempre se producen comportamientos antisociales, como actos vandálicos y violentos.

Desgraciadamente, el mundo ha contemplado en los siglos XX y XXI un escalofriante número de tragedias ligadas al fútbol. Europa, África, América… pocos lugares en el mundo no han sufrido algún accidente en estadios o en sus aledaños. La siguiente tabla recoge algunas de las mayores catástrofes sucedidas entorno a un deporte que mueve a miles y miles de personas.

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Fuente. Elaboración propia a partir de http://www.elmundo.es/elmundodeporte/2012/02/01/futbol/1328126776.html

Con el fin de evitar sucesos como el que le costó la vida al aficionado del Deportivo de Coruña, los organismos competentes han acordado una serie de medidas para el control de los grupos de aficionados más radicales. Las medidas más destacadas son:

  • Se permitirá el cierre de sectores concretos de los estadios donde se localicen actuaciones violentas, racistas o xenófobas.
  • Se elaborará una normativa para sancionar a los clubes con conductas de colaboración directa o indirecta con los grupos o aficionados potencialmente violentos.
  • Se creará una figura para recopilar la información necesaria sobre violencia verbal que se sumará a la labor de los informadores arbitrales y coordinadores de seguridad.
  • Se confeccionará un listado de grupos violentos y se elaborará un reglamento de entradas, viajes y desplazamientos de las aficiones.

Otros países como Francia, Alemania e Italia han adoptado medidas concretas para erradicar la violencia en fútbol. En Alemania, desde 1992 existe un registro central que recoge nombres y datos de personas vinculadas con actos violentos en el fútbol. Además, en la mayoría de los estadios hay cámaras de seguridad que permiten identificar a las personas responsables de brotes de violencia. Francia tiene previsto la designación de partidos de alto riesgo cuando hayan medidas objetivas que los justifiquen, lo que supone incrementar el dispositivo policial o impedir, incluso, que viajen aficionados del equipo visitante. Las autoridades galas llevan a cabo operaciones para evitar que en las gradas aparezcan signos de ideología nazi, algo que prohíbe expresamente la legislación francesa. En Italia, aquellos considerados culpables de causar peleas tendrán prohibido el acceso a las instalaciones deportivas durante tres años. Si se trata de un reincidente, la pena oscilará entre los 5 y los 8 años. Otra medida ha sido la de contratar a vigilantes voluntarios dentro de los estadios y prohibir el viaje de los aficionados visitantes en los casos de partidos de alto riesgo. Además, hace unos años se introdujo la obligación de sacarse un carné de aficionado, una especio de documento de identidad obligatorio en el caso de querer seguir al equipo en los partidos fuera de casa. Asimismo, las entradas que se compren son personales y con el número de asiento para facilitar la identificación de las personas en caso de altercados en el estadio.

El caso de Inglaterra es el ejemplo claro de cómo las se puede atajar la violencia en el fútbol con las medidas correctas. Dos fueron los sucesos que motivaron el cambio en la mentalidad de la sociedad inglesa. El primero de ellos ocurrió el 29 de mayo de 1985 en el estadio de Heysel (Bruselas). La ciudad belga era la sede de la final de la Copa de Europa que enfrentaba al Liverpool y a la Juventus de Turín. Antes del partido, los “hooligans” se abalanzaron sobre los hinchas italianos y la tragedia fue inevitable: 39 muertos, casi todos italianos. El principio del fin del “hooliganismo” empezaba con la sanción que la UEFA impuso a los clubes ingleses de no participar en seis años en competiciones europeas. Cuatro años más tarde, en la semifinal de la FA Cup entre Liverpool y Nottingham Forest en el estadio de Hillsborough, murieron 96 personas aplastadas y más de mil resultaron heridas. Todas estas muertes fueron provocadas por la mala organización del partido, la sobreventa de entradas, la lenta reacción de la policía y las condiciones deficitarias de la infraestructura del estadio.

A raíz de este suceso, el gobierno británico tomó conciencia de un fenómeno que estaba presente en los estadios ingleses, por lo que ordenó una profunda investigación sobre las causas que motivaban dicha violencia. Surge, entonces, el Informe Taylor y un conjunto de medidas condensadas en el Football Spectators Act, que removerían los cimientos del fútbol británico y que darían pie a un paulatino cambio que afectaría a toda Europa. La investigación fue encargada a Lord Justice Meter Taylor, un juez de la Corte de Apelación, el segundo mayor estamento del sistema legal inglés.

El Informe Taylor recomendaba que todos los estadios tenían que tener localidades en todas las zonas, eliminando el peligro de una aglomeración o de una estampida. La medida tenía efecto retroactivo, es decir, los estadios existentes tenían que ajustarse a esta medida, a pesar de no ser consideradas peligrosas por completo las zonas de espectadores de pie por completo. El informe también resaltaba que las divisiones entre grada y campo no deben ser mayores a 1 metro, para evitar otra tragedia como Hillsborough y que la gente pueda pasar con facilidad al campo y evacuar el mismo en caso de emergencia; las entradas y las salidas debían de estar indicadas claramente y con la capacidad suficiente para poder recibir a las personas sin problemas. Asimismo, la seguridad en el estadio pasaría a manos de seguridad privada, que se especialice en el manejo de multitudes. Sugería también que existiera un derecho de admisión que alejaría a los aficionados conflictos, además de proponer que el consumo de alcohol fuera reducido al mínimo para evitar problemas.

Junto al Informe Taylor, el Gobierno británico empezó también a combatir las acciones violentas en todos los centros educativos. A partir de 1990, el gobierno premió a todos los equipos que fueron adecuándose a las leyes, propiciando por ejemplo el acercamiento de las empresas privadas (sobre todo televisiones) para que patrocinasen a los equipos. Gracias a esta estrategia, los clubes ingleses obtuvieron más ingresos para combatir a los violentos y podían contratar a mejores jugadores, por lo que la Premier League se convertía en un producto más atractivo.

Desde un punto de vista económico, la seguridad de los estadios de fútbol es un asunto a estudiar y que seguramente dará mucho que hablar. Recientemente, la Unión Federal de Policía (UFP) trasladó una propuesta al Ministerio del Interior para que los clubes de fútbol paguen un canon al Estado por los dispositivos del Cuerpo Nacional de Policía (CNP) que se establecen cuando se celebran los encuentros deportivos. La UFP habla de que “el CNP no está para servir a intereses particulares, sino para garantizar la seguridad pública”. Según el portavoz de la UFP, “no se trata, ni muchísimo menos, de cobrar a los aficionados que asisten a un partido de fútbol, sino a los clubes, que deberían pagar al Estado, -y no a la Policía- por utilizar un servicio público. La legislación vigente nos obliga a garantizar la seguridad en espectáculos como, por ejemplo, el fútbol, el tenis o los toros; pero, al igual que un ciudadano que llama a los bomberos tiene que abonar ese servicio, lo lógico sería que un equipo de fútbol pagase también la seguridad que proporcionamos los policías nacionales”. Atendiendo a las cifras, la UFP estima en 10 millones de euros el coste que para el Estado supone la Liga BBVA en materia de seguridad. El cálculo se ha hecho a partir de la valoración de las horas consumidas en los partidos de fútbol clasificados de alto riesgo por la Comisión Antiviolencia, a los que hay que sumar los encuentros de baja y media intensidad clasificados por la Policía. El sindicato cifra en 416.000 horas las consumidas en 38 partidos, lo que da un total de 7.489.800 euros. A esta cantidad, habría que añadir el coste en seguridad en los encuentros  de la Liga Adelante y el resto de las categorías inferiores, que es algo menos de la mitad que en Primera División.

En el caso del Real Madrid, la policía ha manifestado el alto coste que supone velar por la seguridad en cada partido que se disputa en el Santiago Bermabéu. La UFP estima que seguridad en los partidos del equipo blanco alcanza los 380.000 euros. Garantizar la entrada tranquila de ambos equipos, vigilar a los grupos ultras, cortar el tráfico para evitar posibles problemas con los viandantes que acuden al fútbol, etc. representan detalles que cuestan dinero al Estado.

A la vista de lo expuesto parece claro afirmar que para hacer que el fútbol siga siendo un formidable espectáculo es necesario que las instituciones y los clubes hagan prevalecer la seguridad de todos los usuarios sobre todas las demás consideraciones durante el diseño y la administración de un estadio.

Referencias:

El Informe Taylor, hacia un fútbol sin violencia

http://www.futboldecafe.com/miscelaneo/estadios/informe-taylor-y-el-manejo-de-multitudes-sacrificar-aficion-por-atrapar-radicales/

http://www.martiperarnau.com/archivo/archivo-2013-2014/informes-espana/la-tragedia-que-cambio-el-futbol-britanico-y-europeo/

http://blogseguridad.tyco.es/consejos/medidas-para-mejorar-la-seguridad-en-los-estadios-de-futbol-y-su-entorno/

http://cadenaser.com/ser/2014/12/04/deportes/1417725156_046111.html

http://www.marca.com/2013/06/03/futbol/1adivision/1370255255.html

http://www.onemagazine.es/noticia/18258/Nacional/La-Policia-pide-que-los-equipos-de-futbol-paguen-los-dispositivos-de-seguridad-de-sus-partidos.html

http://ecodiario.eleconomista.es/futbol/noticias/3965669/05/12/La-Policia-denuncia-los-380000-euros-que-cuesta-la-seguridad-en-los-partidos-del-Real-Madrid.html

http://elcomercio.pe/deporte-total/futbol-mundial/asi-se-combatio-exito-violencia-futbol-inglaterra-noticia-1310076

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Autor: MBA Deporte

MBA impartido en la Facultad de Ciencias Empresariales y Turismo del Campus de Ourense. Único programa oficial de posgrado sobre esta temática en Galicia y uno de los pocos en España. Incluído en el Top20 del Ranking Mundial de Masters en Sport Management elaborado por Sport Business International.

2 comentarios en “La seguridad en el fútbol, en el disparadero”

  1. Excelente artículo que aborda un tema controvertido, pero del que es necesario debatir y llevar a cabo acciones para evitar la violencia y mejorar la seguridad en los estadios. Un aspecto que me gustaría añadir es la necesidad de trabajar también la parte educativa, para que estas situaciones no ocurran en el futuro. Es muy importante transmitir a los niños que se inician en la afición a los deportes, sea o no el fútbol, valores como el compañerismo, trabajo en equipo, competitividad sana, convivencia, amistad o el esfuerzo. Y evitar los comportamientos que se ven a diario en los campos de fútbol, sean o no de partidos profesionales, como los insultos a árbitros y jugadores, comportamientos racistas, la actitud que se tiene al afrontar la derrota del equipo, acciones violentas, actos vandálicos, entre otros. Los adultos somos los responsables de que los niños de hoy en día aprendan que el deporte, tanto si se práctica como si se disfruta como espectador, es una actividad lúdica y de ocio que no debe generar sentimientos de odio y mucho menos convertir esos sentimientos en acciones negativas.

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    1. El mejor ejemplo de la transversalidad de un tema como el deporte y de la importancia de aplicar criterios económicos en su gestión.

      En un momento en que los copagos por servicios públicos se están generalizando (con justificaciones de todo tipo) llama mucho la atención que las arcas públicas tengan que seguir soportando determinando gastos.
      Desde luego algún tipo de reflexión se hace necesaria.

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